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sábado, 26 de julio de 2025

Manual para ver una crono sprint

Hace más años de los que quiero reconocer, la Fórmula 1 se sacó de la manga el formato de Gran Premio sprint que, no por novedoso, ha estado lejos de ser santo de mi devoción. Sobre el papel, leyendo la noticia hipervitaminada de Will Buxton en la página web de la Fórmula 1, ya tenía muy mala pinta y la carrera inaugural en el circuito de Silverstone sirvió para confirmar sospechas, a pesar de esas primeras vueltas de Fernando Alonso que parecía haberse tragado la estrella del Mario Kart. Fue la última que vi.

Hasta ahora he guardado una postura extremadamente destructiva con respecto a los Grandes Premios con formato sprint, postura que retomaré a la mayor brevedad en cuanto termine este manual, sin embargo, a la crono de ayer, acudí con la voluntad de tender puentes, de aliviar mi sufrimiento buscando sus recónditos aspectos positivos. Recojo esta breve investigación, de apenas los minutos que se prolongó la sesión, en este manual formado por los tres puntos que siguen:

1. Haz como El Nano.

El asturiano más rápido del planeta ha sido el piloto que más ha verbalizado lo prescindible de esta pantomima. Es muy importante asumir que lo que viene no es una clasificación y sí son unos entrenamientos libres; este planteamiento es la base del presente manual. Cuanto ocurra a continuación no pertenece, ni se asemeja, a una sesión cronometrada en regla. Da igual lo que grite Lobato, da igual lo que susurre Toni Cucurella -con la melena ensortijada recogida por una goma-, da igual que la FOM diga «Driver at risk»: son unos entrenamientos libres, en los que, como habitualmente, el espectador vislumbra el orden de monoplazas y pilotos que habrá en la crono del sábado, la buena.

2. Paciencia.

Por mucho que sea la hora: paciencia. Hay que empezar a ver esta crono sprint media hora después de que arranque. Llegado ese momento, aparta el móvil, mételo en la nevera, escóndelo, apágalo, lee, barre, sal a la calle a que te dé el aire, y cuando pase media hora ya enciendes la tele. De esta manera podrás saltar los tiempos de espera entre las tres rondas, así como el mamoneo que se forma a la salida del pit lane, alcanzando una leve sensación de continuidad, de cochecitos moviéndose sin interrupciones, que simule unos entrenamientos libres, piedra angular del presente manual.

3. Visión a largo plazo.

Sé que puedes estar pensando que estos entrenamientos libres son una castaña, y no seré yo quien reste un ápice de razón a ese pensamiento, pero hay que saber ver más allá. Te han quitado unos entrenamientos libres de una hora y los han cambiado por unos que duran seis minutos -el tiempo de tres vueltas rápidas-, un tercio de la parrilla no ha podido ni llegar a la mitad de la sesión, sientes que estás perdiendo el tiempo, y es normal; pero en estos momentos de turbamiento, es indispensable pensar que con veinte y cuatro putas carreras al año, el viernes que viene vas a tener los entrenamientos libres que te mereces, propósito fundamental del presente manual.