Max Verstappen salía desde la pole y en la tarde de ayer todos nosotros aprovechamos para imaginarnos un final de temporada, por fin, realmente disputado. Aprovechamos la tarde de ayer, y la mañana de hoy, porque también sabíamos que Hamilton iba a ganar la carrera; no sé contempla un panorama distinto en el universo de la Fórmula 1 desde los tiempos del Frigodedo. En esta casa, ya se ha dicho alguna vez, no es que Max Verstappen no sea santo de nuestra devoción, es que directamente lo odiamos. Pero claro, ¿qué se prefiere? al
El mundo entero de la Fórmula 1 cruzaba los dedos para que la salida de MaxMad no fuese tan desastrosa como las de sus dos últimas victorias; todos, absolutamente todos, hasta Hamilton que el viernes pidió que los RedBull, es decir, Verstappen estuviese cerca de él el domingo. Hasta Hamilton se aburre de ganar. Y lo consiguió, Verstappen salió como el común de los mortales y, después de frenar en paralelo a las balas plateados traccionó en primera posición a la salida de la primera curva del Gran Premio; pero fue justo en ese momento cuando se empezó a fraguar el segundo puesto del neerlandés. Ya lo hemos dejado caer antes, para ganar tiene que salir mal, ¿Es que nada ha aprendido de sus últimas carreras?
La Fórmula 1 dejo de ser ese correcalles sin control en el que se había convertido y volvió a ser la misma de la que todos nos enamoramos. Aburrida, repetitiva, predecible y con la golosina de un buen adelantamiento de vez en cuando. Antes de todo esto, Hamilton tocó el alerón delantero de su compañero de equipo en la tercera curva y Leclerc terminó por rematarlo metros después; parada en boxes y carrera comprometida. Gasly fue el que protagonizó la mala salida este fin de semana del equipo RedBull, hecho que Sainz, que està fet un home, aprovechó para ponerse sexto junto al adelantamiento que le propinó en la salida a Norris. La nula capacidad del alerón de Bottas para crear downforce lo puso quinto y el alargar la vida de sus blandos neumáticos hasta neutralizar el efecto de los compuestos medios de sus perseguidores le hizo mantener la posición de privilegio al frente de la clase media. A la salida de los boxes dejó a Gasly a raya las cuarenta vueltas que faltaban por completar. Ayer Russell clasificó decimosexto y hubo quien pidió un asiento en Mercedes para él; la semana pasada Kvyat era la solución para todos los problemas de RedBull tras hacer un podio; y mientras Carlos Sainz lleva haciendo quintos puestos desde abril, Antonio Lobato, Manu Franco y el otro siguen discutiendo con nadie por qué Fernando Alonso merecía el título de 2012.
Sobre Ricciardo y Bottas había caído el peso de animadores oficiales de la tarde. A Bottas le metían café por la oreja cuando le dijeron que podía ser sexto y a Ricciardo no hacía falta alterarlo porque el ya venía calentito de ayer. Por si faltaba poco, Magnussen emergía en su horizonte y Verstappen era primero. Romain Grosjean, compañero de equipo de Magnussen, ha dicho que le cae muy bien pero que es un vikingo en la pista; y tendrá razón, siempre y cuando, vikingo en la jerga de taxistas signifique: "Puto guarro". Ricciardo prefirió quedar décimoquinto, detrás de Magnussen, pero con todos los dientes puestos; y Bottas que apuntaba a la sexta plaza, no mojó ni la taza del váter y quedó octavo.
A Hamilton en mitad de persecución a Verstappen, y tras dos intentos fallidos, le llamaron por radio y le dijeron que si paraba en boxes y a salir marcaba una vuelta rápida iba a ganar la

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