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domingo, 5 de marzo de 2023

Espérate

La racha de partidos sin conocer la derrota del Levante ha tocado su fin. Mi coleguita el resultadista debe estar más contento que Wesley al ver a Cárdenas soltar un pelotazo de los suyos. Aquí, mi primo mientras controla el balón con el pecho, primero se percata de que los últimos veinte partidos del Levante han acabado o bien en empate o bien en victoria de les barres blaugranes. Después se da cuenta de que ayer por la tarde el Huesca metió más goles que el Levante, con el antebrazo apoyado sobre el defensa panenquita que intenta quitarle la pelota. Y, entonces, cae en que hemos perdido por primera vez, en veinte partidos. Calleja sumó su primera derrota como entrenador granota casi seis meses después de su meditada contratación. Y esta lamentable noticia llegó seguramente en el momento más indicado, cuando las condiciones eran las más propicias.

Calleja ayer tenía más hombres lesionados que soluciones en el banquillo. Dejando en un margen la pseudo-baja de Roberto Soldado, ni Vezo ni Postigo pudieron jugar en el centro de la defensa; por no hablar de la lesión de Mustafi que lo tiene apartado de la actividad desde la tercera jornada del campeonato. La carrera de Campaña ya no solo en el Levante, sino en el mundo del fútbol hubiera sido muy diferente si no llega a ser por todas esas lesiones que le llevan haciendo la vida imposible desde hace aproximadamente cuatro años. Roger, Roger el bueno, Roger Brugué me tiene el corazón en un puño desde que hace un mes se anunciase que se perdía prácticamente lo que restaba de campeonato. Y para colmo Vicente Iborra se lesionó en el último ensayo justo antes del partido.

Además ayer el Huesca a balón parado funcionó como un buen reloj que marca siempre bien la hora y durante mucho tiempo. De las cinco acciones que recuerdo solamente en una Mohamed Bouldini pudo despejar el peligro con relativa facilidad. El resto fueron ocasiones claras de gol y, de hecho, dos de ellas obligaron al Levante a sacar de nuevo desde el centro del campo.

Cuando acabó el partido Javi Calleja, que agarró de las solapas a Wesley y a Musonda para ponerlos otra vez delante de la afición, aplaudió a la zona visitante de la grada. Los naturales de la zona me reconocieron que la representación valenciana en El Alcoraz era mucho más bulliciosa que los seguidores locales. El técnico madrileño, que combina elegancia y desenfado en sus atuendos, aplaudía sabiendo, o al menos eso quiero pensar yo, que si el Levante es capaz de desarrollar este fútbol con regularidad la derrota no será la norma y el empate tampoco. Los protagonistas de un nuevo desplazamiento masivo, afincados en una esquina de la grada, supieron entender las circunstancias y sobre todo reconocer el esfuerzo de un equipo que nunca mereció perder.

La Geperudeta le guarde la salud a Montiel y a De Frutos, especialmente a este último. Ninguno de los dos son más altos que Paquito Fenollosa, pero si son rápidos como el Aston Martin de Fernando Alonso y habilidosos como el mejor Ronaldinho de todos los tiempos. El partido que hicieron ayer bien vale el dinero de la entrada y el trayecto hasta llegar a Huesca. De Frutos, con cal en las botas y Montiel sin ninguna otra obligación que la de meter gol, bien pueden ser dos argumentos sólidos para ganar el partido. Tanto es así que ayer lo fueron a pesar del resultado. Por otra parte tener a Son haciendo labores artemaniacas en campo propio también puede ser un argumento para perder el partido, que a Cárdenas se le escape el balón entre sus guantes y que no haya un tío en el primer palo que despeje ese córner, por el amor de Dios, también son argumentos para perder el partido. De Frutos volvió a estar brillante y Montiel, descomunal. La única pega es que no tuvieron premio.

Y no lo tuvieron por dos acciones concretas. Quitando los goles y el disparo al larguero de Bouldini que retumbó en el estadio, hubo dos momentos claves en el resultado final. Hacia el final de la primera parte el Levante tuvo un ataque larguísimo muy bien conducido y con varias alternativas para conseguir el gol pero que el Huesca defendió todavía mejor. Y luego, al poco de comenzar la segunda mitad, con el Levante bordando el fútbol, David Timor fingió una falta lamentable. Conocido ya en este sucedáneo de portal web, Timor es motivo suficiente como para ahorrarse el dinero de la entrada y el trayecto hasta Huesca. El muy capullo estuvo tres minutos tirado en el suelo manoteando, gritando, llorando cuando más apretado tenía el culo. Después de que los servicios médicos lo resucitaran, lo único que impidió que tirase esa misma falta fue el consejo de Marc Mateu que le vino a decir algo así como: "Pa que le pegues tú con ese palo de golf que tienes, mejor saco yo que sé darle a la pelota". La jugada, que terminó con una parada portentosa de Dani Cárdenas, fue invalidada por fuera de juego. Sin embargo, el partido, en ese momento, cambió y el gol de Huesca no tardó en llegar. Una victoria más del fútbol de mierda de David Timor con la permisividad de quien tu ya sabes.

El descanso del partido no solo bastó para conocer que una parte de la afición en El Alcoraz, cuando quieren playa, prefieren ir a Vinaroz o a Oropesa antes que cruzar a Cataluña. Merendando un señor bocadillo de jamón ibérico comprado en la mayor cooperativa valenciana, colegí que sería fácil que el Levante anotase dos tantos de replicar el nivel de juego que había presentado. Todo eso, justo antes que me comentaran, con acento en todas las silabas, que: «A 130... por la autovía de Teruel y en línea recta, en seguida estás en Castellón». El nivel en la segunda parte se mantuvo, pero los goles lamentablemente no llegaron. No sé cuántos partidos restan, pero toda victoria que no consigan les barres blaugranes de aquí a junio, será una oportunidad perdida. Como lo fue el empate a nada en Ponferrada y como también lo fue, en menor medida, la derrota ayer. En noventa días nuestro destino quedará sellado para, por lo pronto, un año más. Y en ese breve lapso de tiempo, nos veremos las caras contra el Éibar, Las Palmas y el Alavés, tres de los cinco equipos, junto a Granada y nosotros, de entre los que parece que saldrá el trio del ascenso. El tiro al larguero de Pablo Martínez en El Molinón, nos puede dejar en Segunda; el tiro al larguero ayer de Bouldini, nos puede dejar en Segunda; jugar bien y no marcar gol, también.

Escrito volviendo de Huesca, no vaya a ser que Fernando lie el taco esta tarde y se me acumule la faena.



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