miércoles, 30 de diciembre de 2020

Morales es zurdo

Y nosotros no lo sabíamos. Bueno, nunca le he mentido a este sucedáneo de portal web. Para no faltar a la verdad: hay quien ya, como poco, lo intuía. Si se quisiera resumir a Morales en un tweet de 140 caracteres, un tweet de los de verdad: "Morales es un tío que regateaba bien y que corría mucho, pero que dejó de hacerlo. Que la pasa regular y centra directamente mal, para acertar el disparo tiene que estar dentro del área (pequeña) y del golpeo de cabeza a penas hay registros en la base de datos.". Todos recordamos aquel _testarazo_ de Morales en Girona el día que Bardhi se ganó un lugar en el maltrecho corazón de todos los granotas; pero, lectores míos, con semejante centro de PedroLo, Rubén Suárez (150 centímetros) con muletas, el brazo en cabestrillo y un parche en el ojo la cuela igualmente.


No obstante el torpe historial técnico de AJ Morales, anoche asistimos a la consagración de su pierna zurda. Si todo marcha por cauces lógicos, el día de su despedida se recordará a Morales en 140 caracteres: "El Comandante de las hordas granotas era un cojo de mierda con la pierna derecha, pero que parecía Diego Armando con la pierna izquierda.".  Ayer el ejemplo fue más que evidente, en el vigésimo segundo minuto de partido con empate a un gol en el marcador, el señor chupón empaló con pierna derecha una dejada de Dani Gómez que más bien pareció una declaración de amor (Dani, sin vergüenza). Un golazo, pero si te fijas detenidamente: aquí el capitán granota clavó el chufo con la espinillera de su pierna derecha. Tan solo, 120 segundos después nació una jugada no muy distinta: Morales recibió una pelota caída del cielo y empaló el disparo. Tremendo mísil que afeitó el horrible peinado de Emerson (este es del Betis); si uno, ahora presta atención, comprobará que no hay manera técnicamente mejor de darle a la pelota que salió despedida con fuerza del centro del empeine de la bota zurda de Morales.

Pero claro, en este sucedáneo de portal web acostumbramos a hacer las cosas bien y no nos vamos a quedar con solo dos minutos de juego para decir cualquier cosa. Ni trabajamos en la tele, ni nos pagan en la radio, ni tenemos un canal de YouTube. Ya en la segunda parte, el Llevant robó su quinto balón en diez minutos y pocos toques después, José Luis asistió a Roger con un pase lejos del alcance de el Joel (es del Betis), pero a la carrera de el de Torrent; lo sufientemente fuerte para superar a Mandi (del Betis), pero con el control necesario para dejar a Víctor Ruiz (también del Betis) fuera de la disputa; y sobretodo, el pase fue con el interior de su pie izquierdo. A la salida de un córner puso un centro con rosca con la izquierda, que yo estuve dudando de si había sido Rochina o Morales (el pelazo de la plantilla hoy estaba en el banquillo, gracias a Dios). Con un tío menos, Morales asistió con pierna izquierda a Sergio León, justo antes de que el millonario delantero granota fallase el quinto (ayer perdí la fe en León).

Y yendo a otros partidos, contra la Real, solo un paradón soberbio de Remiro impidió que un zurdazo de Morales besara las mallas. En Pamplona, Melero empató el partido gracias a un centro milimétrico de Morales con la zurda. Algunos tal vez recuerden qué pasó cuando Morales definió con la diestra un uno contra uno en Sevilla (sale mal). Y rememorando tiempos pasado, Diego Alves todavía anda buscando la sepia que un desconocido Morales le calzó por la escudra, ejem, con la pierna izquierda (hubo chotos que no lo vieron).

PacoLo sabe de fútbol mucho más que tú y yo y, por supuesto, muchísimo más que el insufrible compendio de cuentistas resultadistas de Twitter Levante; y ayer Morales ya jugó con su nueva pierna buena tocando línea de cal. La pierna derecha y la pierna izquierda de Morales es como el meme del gatito y el león; y el Pelao de Silla ya se ha dado cuenta, aunque sea tres años tarde. Morales es zurdo, cabrones.



domingo, 1 de noviembre de 2020

No somos tan malos

Quien no crea en la mala suerte o tiene muy buena suerte o es del Real Madrid, que es más o menos lo mismo. El buen granota que ahora mismo está pensando si lo que ha visto en los últimos siete días es la vida real o solo fantasía, no tiene ninguna duda que si Celta y Granada hubiese atacado con la misma insistencia que el Llevant y el Llevant hubiese defendido con la misma porosidad que Celta y Granada, el lunes nos caen tres y hoy nos caen cuatro. De igual forma, todo el mundo sabe que el disparo de Roger hoy en la segunda parte lo hace un señor de Granada llamado Pedro Montoro y aquello termina colándose por la escuadra; si hoy Soro hubiera defendido el escudo del degà el balón no impacta en el hombro, si no que en la mano; y, por supuesto, si Iago Aspas hubiera caído en el supuestísimo «««fuera de juego posicional»»» del lunes, el señor colegiado ni si quiera va a mirarlo a la pantalla.

En condiciones normales, en la jornada 8, que Melero controle bien o controle mal una pelota dentro del área no puede hacer que cenes extremadamente eufórico o que te vayas a la cama (en ayunas) hundido en la más profunda mierda de cabra pequeña (choto). Suponiendo que el resultado de un partido de fútbol tuviera el mismo valor que un banderín de córner, el partido de Sevilla es para irse contento, el del Madrid entre bien y mal: bastante bien, el del lunes es una victoria en la mayoría de los casos y el de hoy es denunciable que ni si quiera el cabezazo de Rochina de la primera parte haya besado las mallas. Y que se tenga en cuenta, que no he mencionado la excelente victoria de Pamplona. Pero, como gracias a Dios, en el fútbol gana quien más goles meta y no quien obtenga una mayor valoración por jueces expertos, el granota de a pie mira la clasificación en el teletexto, se ve escrito en rojo y se pone a pensar: "¿Será este, otra vez, el año?".

Echarle un ojo a la tabla y verse en el puesto que, lamentablemente, dan acceso a la Segunda División del fútbol español duele; pero más dolería, echarle un ojo a la tabla, verse en descenso y no poder atravesar la línea que divide los dos campos. No solo no estamos tan mal, sino que podríamos estar mucho peor fácilmente. Es imposible encontrar en el últimos 180 minutos de juego un solo minuto, de juego continuado, en el que el Levante no haya atacado por la simple razón de que llevamos desde la noche del 26 de octubre sin parar de atacar siempre que la pelota estaba en movimiento.

El pobre Aitor hoy ha usado más los guantes en los primeros diez segundos de calentamiento que en los noventa posteriores minutos de partido. 18 minutos en un partido de fútbol puede considerarse un tiempo escaso, pero hasta en ese breve lapso de tiempo los hombres de Paco dominaron al Granada como si fuese su hijo. No obstante, siempre hay lugar a que un despeje, fruto de un buena presión, se convierta en una asistencia de 50 metros al espacio; exceptuando el saque inicial del segundo tiempo, el gol fue el único momento de partido en el que el rival concatenó más de cinco pases.

Los hechos se fueron precipitando sobre el césped de Los Carmenes cual tragedia griega (un poquito de humor para una noche tan aciaga). Gonalons le clavó los tacos a Rochina en toda la tibia y el narizotas se fue del campo expulsado sin decir una sola palabra, no así el entrenador del Granada (¿hay alguien que no sean los padres del entrenador del Granada que conozca el nombre del entrenador del Granada? este sucedáneo de portal web ha sabido que sus jugadores se limitan a llamarlo «míster»). Después de la expulsión, el Llevant siguió dominando. Tanto fue así, que cuando Vezo metió el único gol granota de la noche, previa mala parada de Rui Silva, ya era una verguenza que siguiéramos perdiendo.

Bardhi, pegado-pegadito a los dos delanteros del equipo volvió a ser ese mismo jugador que igual aparecía por banda izquierda una jugada y a la siguiente por la derecha; al tio que nunca se ha meado fuera le faltó acierto. Otro que también necesitó de un poquito de acierto fue Rochina, entre él y el omnipresente Bardhi bombardearon la portería nazarí durante todo el partido. Puestos a pedir acierto, también se la podríamos dar a toda la línea de centrocampistas (Vezo y Postigo hoy incluidos) que nos supieron atinar pases interiores; uno sí salió y casi lo metemos. De Frutos y Son entraron para renovar la banda derecha, al señor Son se le ven hechuras de buen futbolista pero De Frutos empieza a ser una losa demasiado pesada en el ataque del Llevant.

Este lunes me fui a la cama pensando que si jugábamos así, el del Celta iba a ser el último partido que no ganáramos; hoy me desdigo: si jugamos así, el de hoy y el del lunes van a ser los últimos partidos que no ganemos. Si jugamos así, el domingo que viene estrenamos campo con victoria, para navidad estaremos delante del Valencia y en mayo terminaremos en la primera mitad de la tabla. Salvo, claro está, que en nuevo estadio se convierta en el gafe de todos los nuevos estadios, el Alavés de Machín nos gane, la peña se caliente y tiremos a Paco.



domingo, 18 de octubre de 2020

En el césped de San Mamés

Nuestra sorprendente animadversión a la derrota en los últimos años, no significa que se nos haya olvidado perder. El Llevant ha palmado cuatro de los cinco partidos de Liga que llevamos y esto es tan real como que Parejo ha marcado el gol de la victoria contra el equipo de su vida. Pero esto también sería mostrar solo un parte muy específica de la realidad. En este sucedáneo de portal web no practicamos la demagogia, ni sesgamos las informaciones, ni nos mueven los intereses; directamente no sabemos qué significa "demagogia". Por tanto, vamos a hacer las cosas debidamente: el Llevant va penúltimo, puede ir último, ha perdido cuatro partidos de cinco, pero podía haber perdido los cinco sin ningún problema. El buen granota, leyendo el calendario de la Liga por primera vez, seguramente vio muy pocos partidos en los que ganar y solo unos pocos más en los que empatar en toda la liga; el buen granota, sin embargo, haciendo un ejercicio de abstracción seguramente pensó: "En Mestalla, en San Mamés, en el Pizjuán y contra el Madrid, palmamos. Y ojo como no ganemos en El Sadar". De momento, el buen granota se ha llevado a la boca un soberbio baño de los granotas (guiño, baño, guiño, granotas) en Pamplona y una convocatoria de Campaña con la Selección que ni tú, ni yo esperábamos. Eso está bien, pero lo que encara el granota de a pie en menos de siete días es una absurda necesidad de victoria contra el Celta que, restando la remontada de la temporada anterior, lleva ganando en el Ciutat desde los tiempos de LuisGar (y en aquel entonces el Celta estaba en segunda y Aspas en el filial).

El puñetero calendario nos ha puesto a los dos redondos hermanos gemelos a la altura de la nuez, pero después de sacar a relucir el granota lado conformista, atendamos a lo que ha ocurrido en el césped de San Mamés. Para empezar, el horario es una puta mierda. Es mejor que lunes a las 21:00h, pero sigues siendo una mierda. Se puede ser mejor que alguien y seguir siendo malo de cojones. Fíjate en Diacabí es mejor que Aderlan Santo pero... Para continuar, en el córner de Alboraya con GradaCentral, había una área especialmente iluminada por el sol que no era nada televisivo (ya lo dijo el señor Tebas: "Lunes a las nueve", de toda la vida). No hemos dicho que íbamos a esconder el lado conformista. Entre los despropósitos visuales, el nulo ambiente, la ausencia de Ayats en las ondas, la fideuà haciendo la digestión y que el balón estaba más parado que en movimiento, nos plantamos tan ricamente en el descanso.

El amigo PacoLo, que como yo, se duerme cada noche en pensando en el equipo que ganó en Pamplona, alineó a los mismos tíos y los alimentó de las mismas malas intenciones. Solamente, el señor pelao cambió a Vukcević por Rochina, pero el psicópata nunca fue la solución a todos nuestros problemas y sigue sin serlo, a día de hoy. Tampoco estoy diciendo que aquí el come-tibias sea un cojo inoperante, entre Maradona (sin medicar) y Yerry Mina existe un amplísimo espectro de jugadores, más que válidos para jugar en el decano del fútbol valenciano, que no influyen de forma regular en el devenir de su equipo. Para empezar, hemos palmao porque Morales ha jugado como en los dos últimos años y no como en los dos últimos partidos (Mestalla y El Sadar), Campaña no ha rascado bola, para que juegue Bardhi bien tiene que oler a delantero y en los duelos aéreos somos el mismo equipo de siempre. Y para terminar, hemos palmado por exactamente lo mismo que en Sevilla (donde Vukcević fue titular): desde que PacoLo levantó del asiento a Muñiz en Marzo de hace dos años y medio existe no-sé-qué-qué-sé-yo en los partidos del Levante que evita el 0-0 a toda costa.

Aunque hoy no lo haya demostrado, ni él ni ninguno, Malsa es un jugón; pero no solo es un jugón, el chavalín ya sabe lo que es sacar una balón en línea de gol en Primera División. Malsa, 1 - CR7 y el enano, 0. Vezo hoy parecía mucho más lento que Williams, pero es que en realidad cualquiera es mucho más lento que Williams. Los señores de Bilbao supieron qué hacer para entrar por las bandas y solo una vez en todo el partido, Miramón leyó la intenciones del rival y va y le pitan penalti. Por suerte, en el fútbol se sigue premiando la anticipación. Con cero a cero en el descanso y, a decir verdad poco que decir, los ilusos quizás creyeron que esto iba a terminar como empezó. Raúl García, un puto guarro, le dio a la cruceta después de dejar a Malsa en el suelo y con una oreja menos: karma instantáneo.

La defensa del Levante de esta temporada (dando a Mestalla de comer a parte) tampoco está tan mal; no somos el muro de antaño, pero tampoco somos la fina lámina de cristal de hace poco. El Madrid pudo crear ocasiones fruto del juego durante una franja de cinco minutos, el Sevilla durante los diez primeros minutos, el Osasuna tiró a puerta una vez y hoy, contra el Athletic, nos estábamos defendiendo bien. Esto, en los tiempos de Alcatrás y Caparrós sería un balance dramático, pero para como estamos y para como somos, ni tan mal. En Sevilla nos quedamos sin premio al final, hoy el fútbol ha sido menos cruel pero nos ha jodido igual. El amigo Berenguer medió-ganó un pelotazo a la espalda de la defensa, chutó casi sin querer y aún así batió a Koke (el portero) que ya tenía bastante con lo suyo. Luego, el mismo Koke, dejó solo a Williams, mediante una suave asistencia con su manopla, para que nos metiesen el segundo.

Los de les barres blaugranes hoy no han jugado nada bien y se han centrado en defenderse y poco más (como en Sevilla) y uno se pone a pensar que el equipo está en descenso, que Campaña no vale nada, que lo de Morales fue un espejismo, que la defensa es de papel, que ¿dónde está aquel juego? hasta que recuerdas que el viernes se murió el padre de un compañero y entonces caes en la cuenta que la cabeza de los nuestros quizás no estuvo todo el partido en el césped de San Mamés.