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domingo, 7 de noviembre de 2021

La historia de mi vida

La charca que algunos dicen, en realidad, no es un charca, sino un valle, un valle de lágrimas. La vida en la parte buena de la ciudad de Valencia es un agonía perpetua y la felicidad, que solo es momentánea, no es más que el preludio de una agonía aún más aguda. Después de colarnos en las semifinales de la Copa del Rey con un gol de Roger en el último suspiro, el Athletic Club tuvo a bien eliminarnos en la prórroga; después de ganarle a los chotos, recital mediante, no hemos vuelto a ver una victoria en ocho meses; después de hacer la inversión de nuestra puta vida, a lo peor bajamos a Segunda otra vez. En Orriols las alegrías se pagan con un ojo de la cara, pero las desgracias nos las hemos de quitar de encima.

La fría noche en Mendizorroza estaba siendo, sin embargo, ilusionante. Cuando Javi Pereira le dio la charla a los hombres de les barres blaugranes en el reservado de algún lujoso hotel de Alava, estaba pensando exactamente en el partido que estábamos jugando. No miremos hacia otro lado, el planteamiento fue barraquero. Ayer había premio para quien más faltas hiciese o, peor, para el que más faltas fingiera. Y castigo para el que diera el tercer pase seguido raso. Ya no nos conviene tener la pelota y, ayer al Alavés, le convenía mucho que nosotros la tuviéramos. Nada que objetar.

Cuando ayer Vezo rifó el balón y Malsa ganó la segunda jugada, Javi sonrió de felicidad; y el dueño de este sucedáneo de portal web también. Y cuando era Bardhi quien ganaba el despeje del pesao de Laguardia, Javi también aplaudía por mucho que la jugada no terminase en gol como sí ocurrió tras el excelente pase de Malsa. A De Frutos se le ve cara de buen chico y trabajador, de estar preocupado por los examenes y de no faltar un solo día a clase; pero anoche la pillería inclinó la balanza. Pacheco no pudo esconder la cara de tonto cuando el futuro padre le pasó el balón por encima con un sutil toque de cabeza. Una jugada de PlayStation que pudo valernos la primera victoria del temporada.

Quien te ha visto y quien te ve, Levante. Con una ventaja de un gol y 75 minutos por delante, el sucesor de PacoLo pareció anunciar que el partido se había terminado. Nos las prometíamos muy felices. No íbamos por delante en el marcador desde que Sergi Guardiola no negase la victoria en la última jugada del partido hace dos meses. El Alavés era completamente inoperante atacando y cada poco la pelota dejaba de rodar por falta, puerta o saque de banda. Teníamos el partido en la mano. Pero la cosa se empezó a torcer: a más de uno le vino un flashback de Vietnam cuando a Bardhi le faltó el aire tras un excelente pase de Dani Gómez o cuando Pacheco le hizo la parada del partido también a Dani Gómez (que ayer hizo más que Soldado). En nuestra área los del Glorioso, empezaron a buscar el penalti desesperados. Joselu, primero y Guidetti, después cataron la hierba de Mendizorroza aduciendo dolores que no tenían. Y ya hay que tener huevos para tirarse a una piscina un 6 de noviembre en Alava. El tercer piscinazo también lo fue, pero De Frutos metió la pata. El Duarte ese tiene suerte de seguir caminando después de recibir una falta como esa. No te lo pierdas: al palo y gol.

Pero espérate que aún hay más. Después de que se nos escapará otra victoria más de una manera lamentable, el partido no había acabado. Con el tiempo cumplido y con los dedos cruzados para que por una puta vez fuéramos nosotros los que ganáramos el partido a última hora, Laguardia colgó el balón a la olla. Tras una jugada muy bien llevada, el Joselu ese le metió un cabezazo al balón desde más allá del punto de penalti que fue directamente a la escuadra. Un golazo de no ser porque no ganamos un solo partido desde abril. Y Amparito celebrando el gol porque creía que los de azul y blanco eran los nuestros... Cuando empezó la temporada os juro que pensaba que podíamos meternos en Europa.



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