Fines de semana, en definitiva, en donde la clasificación, y como consecuencia su preparación durante los entrenamientos, cobran importancia, en donde la salida se vuelve crucial en el desarrollo de la carrera y en donde, especialmente, el juguete roto del DRS pasa a ser, simplemente, un juguete que solo divierte. Y todo esto rodeado por un escenario sin parangón, el mejor del calendario, solo por detrás del sobresaliente circuito de Gilles Villenueve, tan auténtico y singular como el de Albert Park. El espectador con cierta experiencia de los coches caros y con pegatinas puede disfrutar de la excepcional persecución de Piastri a Norris durante gran parte de la carrera o del permanente intento de Lewis Hamilton por avanzar posiciones mientras su compañero, que salía justo delante de él, se había valido de la salida para zafarse de coches más lentos. En una palabra, en la Fórmula 1, los adelantamientos deberían valer tanto como los tres que ha conseguido el debutante Kimi Antonelli, en treinta vueltas y con trompo incluido.
Y los golpes de teatro deberían ser como el de hoy. Pasadas treinta y cinco vueltas, uno se encuentra satisfecho con lo que ve y con lo que ha visto, pero la buena Fórmula 1, esa que más se parece a una película que a una carrera, nunca pierde su capacidad de sorpresa. De repente, Yuki Tsunoda empieza a rodar cada vez más lento y compacta un tren de varios pilotos; Alonso, que es uno de los últimos vagones de ese tren, ve a simple vista el quinto puesto y empieza a apretar, hasta que se sale -dicen que ha sido una montaña de grava-; y todos paran en boxes para quitarse los neumáticos de lluvia, que estorbaban desde hacía vueltas. Cuando pensabas que la aparición del Safety Car, producto de la accidente de Fernando Alonso, había absorbido todo el componente estratégico de la carrera, te calzan una imagen de los dos primeros clasificados, Norris y Piastri, por fuera de la pista. Está lloviendo otra vez. Piastri se queda clavado en la hierba, todo el mundo para en boxes, ¿por qué Tsunoda va décimo segundo?, espera que Ferrari no para, Stroll se pone sexto, Hulkenberg está séptimo, ¿ese de ahí es Piastri dando marcha atrás para reincorporarse? Pasados diez minutos, todavía sigues viendo imágenes -como la de Leclerc en dirección contraria- que no te habías dado ni cuenta. El mismo Leclerc le mete una pasada sublime a Hamilton en la resalida, Antonelli le explica un par de cosas a Albon a 320 km/h y, cuando creías que ningún adelantamiento podía superar al anterior, Piastri pinta en el aire una obra maestra delante del heptacampeón. Belgium 2008 Grand Prix - Last 3 Laps en YouTube. La Fórmula 1 en estado

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