Cornellà siempre fue sinónimo de empate; y empate siempre fue sinónimo de Muñiz, el Geijo de los banquillos (si no lo nombro, muero.). Solo Rubeninho en golazo estelar sobre la bocina e Ivi, en su hábitat, en una pachanga de Copa pudieron escapar del régimen. Y la tarde de hoy era cojonuda para sumar una nueva X a la colección y que MisterChip y esta gente publicasen un tweet de los empate y esas cosas.
El de esta tarde no ha sido uno de nuestros mejores partidos, y aún así nos ha servido para no merecer perder. Tampoco ha sido el más malo de todos, en Sevilla jugamos peor; pero este Levante no juega bien, mete goles y hoy no lo ha hecho. Y no habrá sido por falta de ocasiones, pero entre la nula puntería, los disparos blanditos y las paradas pertenintes, recorremos el camino de vuelta a casa con teleraña en las alforjas.
El Espanyol también tuvo las suyas, evidentemente. Desde que El Pelao de Silla posó su culo en el banquillo del club decano, nuestros partidos se han convertido en un ida-y-vuelta maravilloso. Borja Iglesias va camino de, como Muñiz, en convertirse en Geijo. Y los periquitos leyeron las palabras de Rubí al pie de la letra: "Hay que acabar las jugadas". Darder y Bart Simpson bombardearon a la grada en la primera parte (Como también hizo Bardhi de falta directa. Inexplicable.)
No obstante el lanzamiento de Bardhi a lo Cristiano, la decepción del partido recayó en otro foco, más concretamente en el área técnica. El tio que mejor viste de toda España vio oportuno presentarse al partido como quien va a comprar el periódico la mañana de después de una victoria granota: con polo y bermudas de dudosa calidad. Atrás queda aquel maravilloso tiempo en que se presentaba al ciutat en suéter, reloj caro y vaqueros casual. A veces llevaba bufanda.
En la reanudación Diego López impidió el gol de Bardhi de falta directa justo antes de convertirnos en artemaníacos. Sacamos el balón jugado, por primera vez desde que Rubí vestía como Dios manda (sale mal). Nos hicieron la envolvente: "Salid, salid que no presionamos" Granero arrolló a Campaña, eso sí, con dos cojones; la pelota le cayó a Bart Simpson, crujió a Róber y la puso en la escuadra, cuando ya te habías olvidado de la ley del ex. La época de los golazos ha vuelto, ya es primavera en el Corte Inglés.
Nos metieron gol y despertamos, puede que despertásemos antes; pero ya había mucha gente con el tweet en mente y con la preguntita de por qué no defendemos mejor en el disparadero. No merecemos el equipo y el entrenador que tenemos; luego lloramos por montar la barra con Alcaraz, Theofanis Gekas y Pedro Botelho. Morales, chupón, estuvo a punto de firmar una obra de arte pero el disparo le salió al centro. Jason antes del descanso fregó el palo. Roger se apuntó a bombardear a la grada. Luna acarició el gol. Y Mayoral en su debut le hizo la vida fácil a Diego López con blandísimo cabezazo a bocajarro; por otra parte, debe cambiar el chip: ya no le van a pitar falta si se tira. De diez partido como este: ocho se empatan, en uno Bardhi la cuela por toda la escuadra y en el último Campaña la lia.
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