A nuestros queridos vecinos chotos se les ha metido una tontería en la cabeza; especificaré para no dar lugar a confusiones. Se creen que nos han regalado el empate. Su capitán, con los oídos aún taponados por la verbena de Rafel, su entrenador, del que me sorprende que haya sido absorbido, y cualquiera que en su cuenta de twitter lleve el 100 (¡Qué originalidad! La puta madre) así lo predican a los cuatro vientos, a quien quiera oir e incluso a quien mira hacia otro lado. La chotera desplazada al Ciutat, torrada al sol la media horita más de rigor, se quedó gesticulando, encogida de hombros y haciendo lo que mejor sabe: llorar como un niño sin pipo (Baraja). Uno quería devolver a Gameiro, una semana atrás lo puso en su foto de perfil de whatsapp, para intentar ligar; otro pedía dimisiones, vete ya is coming; alguno saco el pañuelo. Mucha confusión.
Morales cogió el regalo en campo propio, dejó en el suelo a tres o cuatro regalos más, esprintó por casi sesenta metros de pasillo. Él era luz y les rates penades, moscas espachurradas. Se abalanzaron sobre él en el borde del área, pero le pusieron facilidades para abrir el juego a Boateng. El diamante de Accra volvió a ser el que nos tiene acostumbrados: hizo el tirito de mierda del FIFA que muchas veces nos infiere el instinto asesino de reventar el mando contra la tele. Por suerte, su disparo fue a parar... bueno, llegó a los guantes del Papá Noel de Brasil. Roger dejó las cosas claras.
Nos dio tiempo a cantar es un choto el que no bote. Cherichef empató el partido. Los cuatro gatos faltos de personalidad innovaron con el puto sapo, que quedó en un murmullo lamentable. Había quien no se la sabía, almacenar tres palabras era demasiado trabajo; uno ya tenía bastante con repetir qué se preguntaba Mestalla; otro estaba buscando a su mamá. Mucha confusión.
El árbitro le robó la pelota a Wass, tampoco era muy dificil. En otra situación hubiese preferido que la pelota terminase en el parque Orriols por cuestiones relacionadas al honor, la ética y esas gilipolleces; pero hoy deseé con todas mis fuerzas que fuera dentro. Morales remató a puerta. Para los madridistas Morales remató de chilena y con toda la intención pero para quienes emplean más de dos neuronas entienden que el pobrecito ya hacía bastante con tocarla como pudiese. La pelota hizo un arco con la palabra gol, pero el Papá Noel de Brasil la desvió con la mirada y rebotó en el larguero. Neto selección ya.
El partido lo paró Neto para que el agua se deslizase sobre las secas gargantas de los jugadores. Un señor en Grada Central aprovechó para levantarse y: "estirar las piernas". Y, entonces, ocurrió: Levante y Valencia se fusionaron. Ni Canal 9, ni la premsa venent chermanor, ni Cañizares repartiendo prima, ni Mata sacando un penalti del campo, ni Paquito Alcaser; fue el hi**jo de pu**ta de Tebas. A los dos que siguen confiando en la chermanor se les derramó una lágrima. Una.
Bardhi metió un pase, que acabó regalando Wass, de cincuenta metros. Roger domó el esférico libre de presión. No forcejeó con nadie y el hueco le salió solo. La pelota chocó con su pierna hábil, la izquierda y salio despedida con regalada suavidad. El balón rodó por el césped regaladamente y rozó el palo, regalado, antes de entrar. A el Papá Noel de Brasil le pilló a contrapié, ni la saca de regalos pudo pararlo.
Hicimos la del Betis y nos pusimos a tocar. Temí que la primera vez que diésemos más de diez pases seguidos con Paco López nos saliera mal. Sospechas infundadas. El descanso llegó y la gente buscó la sombra, yo opté por la plancha de arriba del todo.
La segunda parte emprendiose. Emmanuel Boateng le hizo un traje de medio millón de pesetas con chaleco, corbata, gemelos y pañuelo, para despotricar, al negraco torpón de los chotos. (Los entendidos de la camiseta con la publicidad dorada aseguran que el negraco fue el mejor del partido. Otra tontería; una más.) Pero después de robarle la cartera en la misma línea de fondo, decidió como nos tiene acostumbrados: mal. Boateng es como una ducha en enero, está bien hasta que te llega en chorro de agua fría. En mi opinión ahí estuvo nuestra victoria.
Toño se hizo la picha un lío y, a pesar de que un loco en Grada Central le avisó de que tenía un choto agazapado a su espalda, sorprendentemente, no le oyó. Acabo tropezándose con el estorbo aquel. Beeeeee, beeeee, beeeeee, beeeee, beeeee. Fueron a protestarle al árbitro. A Parejo le avisaron del penalti. No estaba muy centrado; seguía sonando en su cabeza el clin-clin de los hielos con Becky G de fondo. Oier no se tiró, mucho calor.
La gente empezaba a estar cansadita y el partido se convirtió en un último minuto prolongado durante los últimos treinta. Los palos estuvieron de nuestro lado por dos ocasiones y Rodrigo volvió a enviarle un mensaje a Luis Enrique. El partido se terminó sobrándole media hora, mucho calor.
Con la salvedad de alguna guarrada que tan profundo arraigo tiene en la mal-parida confluencia de la Avenida Suecia con Aragón, contra los chotos, no hay empate malo.
Jaume Vidagañ: 500 millones en fichajes y... 8 años sin ganar aqui.
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