Páginas

jueves, 27 de septiembre de 2018

Mirando entradas en Rocafort

No somos la última mierda que cagó Pilatos y estamos lejos de serlo, aunque lo hayamos parecido. El fútbol es ésto: un día tienes al equipo Chempions cogido por los huevos, Toño la lía y al día siguiente se te olvida que tenías partido en Valladolid. Nadie sabe donde hemos estado y, aún así, solo un golazo nos ha pivado de puntuar. Ha sido como en el Villamarín pero sin final feliz.

El partido, con dos ex-jugadores en el campo se presentaba peligrosillo. Como lo acabó siendo. Nosotros también teníamos a dos ex-vallisoletanos, pero no dió por hacer el tonto. Poco más recuerdo a sufrir en la primera parte. El VAR nos salvó el culo en la última jugada. Mi abuela me llamó por telefono y solo oyó: "Uy, uy, uy", "ay, por favor", "pero despejadla ya, hombre", "MORALES CHUPOOOOOOÓN".

En la reanudación, el Levante empezó atacando en el mismo saque de centro. Antes de que Campaña recibiese el esférico, seis jugadores pasaron al campo del Valladolid, seis más que todos los azulgranas que cruzaron la línea divisoria en el primer acto. El Valladolid se asustó e hizo una falta que terminó en un corner, que terminó en gol. No era tan dificil: solo había que jugar como siempre. Por otra parte, una de las innumerables cosas a lamentar es que metimos gol, pero de corner, lo que implica tener que volver a esperar otros mil para ver uno. En marzo fue el último y no dio los tres puntos, en esta ocasión el gol de Postigo no corrió la misma suerte.

Ünal fue igual de inofensivo que siempre hasta que dejó de serlo. La pelota sobrevoló el area pequeña, espacio aéreo de nuestro querido Oier que aguardó bajo palos. Ünal le encontró el contrapié a quien ocupa el puesto que un día perteneció  Keylor Navas, pero apareció Cristiano Ronaldo y le robó el gol sobre la misma línea. Oier, con fallo incluido, fue nuestro Pedro López en el equipo de los ciegos. Ha asitido a un cursillo nocturno express sobre como blocar balones y hoy ha puesto en prática lo aprendido. El cursillo ha sido nocturno seguro.

La cara de psicópata de Vuchevich, como algunos apuntan, tranciende más allá de la simple apariencia. La solución a todos nuestros problema robó un par de balones, como Mayoral, Paquito Fenollosa o Morales (no sé si Morales...) pero le sacaron amarilla en los dos que no pudo robar. Su segunda amarilla, desembocó en una falta que desembocó en un córner que, como en Inception, desembocó en un golazo antológico. El gol que todo el mundo sueña con marcar (Chema ya no). Lo advertí en Cornellà: ya es primavera en el Corte Inglés. El córner lo sacó Michel Herrero, una carrera deportiva creada por el Levante y destruida por la vergüenza de la ciudad.

Nada más pasó hasta que se terminó el partido y, aún así, hicimos más cosas que en la primera mitad.

En cierto modo, muy en cierto modo, me alegro... no me descontenta haber acabado palmando este partido. En el caso de que después del gol de Postigo, el Valladolid hubiera seguido haciendo de las suyas algún ejperto entendido hubiera terminado hablando de consistencia defensiva y entonces hubiésemos entrado en el ciclo de los seis mesecitos de rigor con solo una victoria. Solo hay una salida, chavales, y es hacia delante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario