Anoche, en el Ciutat, pudimos ver el peor partido de la temporada; y va y lo ganamos cuatro a cero. El segundo peor, en la ida en el Benito Villamarín, al menos tuvo algo de sufrimiento. Que no nos quepa ninguna duda: que nuestros dos peores partidos del año hayan sido contra el Betis, no es nuestra culpa. Los pupilos de Quique Setién llegaron al Ciutat con el ánimo por los suelos, pero espoleados por una afición a quienes bien pueden considerársele: los chotos del sur. La cuarta masa social de la piel de toro que es nuestro país, está bien nutrida de gentes impacientes que creen que silbando, presionando y cambiando de entrenador a cada derrota se solucionan las cosas. Nosotros, desde que llenamos el campo, gozamos de este tipo de gente que por casi nos hace ir dos a cero al descanso contra el Espanyol; el Atleti no pierde; y en el Camp Nou y en el Bernabéu son todos chinos. Su juego horizontal, pausado y analítico era justo lo que necisitaban los verdiblanco para salir del agujero en que lo han metido.
Estos impacientes que desde hace poco habitan en nuestras gradas, en muchos casos con el pase del Valencia en la cartera, anoche tuvieron poco de que quejarse; pero estoy seguro que alguno se iría mosqueado, creyendo demostrar amor por los colores, por los cinco millones que Tito tiró con Duamena. El delantero africano fue, junto con el VAR, lo mejor del partido.
Porque de Vuchevich nadie pudo decir nada malo de él. No estuve muy atento al partido porque cada vez que el Betis cogía la pelota me distraía; pero el boquete táctico con cara de psicópata ayer dio el primer paso para hacerse un hueco en este mundo de dos porterías y cuatro banderines: pasar desapercibido. Así, Nacho, el del Madrid, está ganando mucho más dinero del que tú y yo vamos a ver en toda nuestra vida. Ayer el diecisiete, al que no le sentaría mal la máscara de Anibal Lecter, fue aplaudido hasta por quien decía que Sasa Lukic era un cojo y Roger no valía para primera.
El Levante de los últimos tiempos solo un poco de viento a favor para meter cuatro goles por partido; y anoche tuvimos esa pizca de suerte que nos hubiese hecho ganar/empatar contra Real Madrid, Leganés, Atlético de Madrid, Rayo, Girona, Villarreal, Huesca, Éibar, Athletic Club, Getafe y Espanyol (en Anoeta nos ayudó la suerte).
Vezo y Róber parecen ser, en este momento, dos buenos centrales sobre los que dejar el equipo. Bardhi le lio la manta montenegrina en la cabeza y sumó un nuevo partido en el que pasó desapercibido: suficiente. Campaña volvió a ser el de siempre, esta vez, con las más intimidatorias facciones del equipo tras de sí. Lo de Mayoral empieza a oler a cláusula de minutos para que se quede el año que viene. Morales se dejó de tonterías y corrió con el balón en los pies. Y lo del miserable pesetero ya se nos está pasando, ¿no?
Espero que el yunque ya se haya quedado saciado con lo de este temporada, y si le queda algo, que arroje su ira sobre nosotros en el siguiente partido en el que si el Barça gana será campeón de liga.

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