Hamilton ha ganado la carrera cruzando la línea de meta con solo tres ruedas. El circuito de Silverstone había llevado hasta la extenuación a una de sus cuatro gomas y completó la última vuelta arrastrando el coche por la pista; y aún así nadie lo pudo pasar porque Verstappen, sabiendo que no tenía ninguna opción de ganar, paró para conseguir la vuelta rápida antes del pinchazo. Tendrá ahora los cojones de decir que su carrera no ha sido fácil. Que vaya susto se ha dado cuando ha visto a Verstappen en sus retrovisores media hora después de que ondease la bandera a cuadros. Le faltó la vuelta rápida para el Grand Chelem.
Pero antes... Kevin Magnussen es un vikingo capaz de sostener a un ladrillo en la zona de puntos, una pizca de suerte mediante; también es capaz de llevar ese mismo ladrillo que apenas llega a los 300 km/h al undécimo puesto, una buena salida mediante. Sin embargo, el tío más rápido del lado derecho del box de Haas también es capaz de manarlo tot a fer la mà pegando un cerrojazo sin venir a cuento en la decimoctava curva de Gran Premio. El coche médico a pista, una rueda fuera del sitio y Magnussen fuera del buga accidentado correteando por ahí. Sin solución de continuidad, a las pocas vueltas el plano de un cochecito dando vueltas se vio interrumpido por un fina nube de polvo; con Magnussen duchándose, el buen formulero fijó su atención en el otro taxista restante o en el hijo del dueño. Pero resulta que el causante de la salida de pista fue Daniil Kvyat, que por cierto no estaba nada contento con que le grabasen. Todavía nadie en el paddock sabe porque el torpedo tuvo aquel percance, pues no hizo nada que no hiciesen los otros 16 pilotos en las otras 51 vueltas.
Los que tenían la desgracia de cargar con el neumático blando aprovecharon la salida del Safety Car para quitárselo de encima y los que pudieron tener el medio entraron para que sus rivales no tuvieran ventaja. Ni un under-cut, ni movimientos estratégicos, ni hostias. Casi nada cambió, el único que se resistió a entrar fue Romain Grosjean; el tío más rápido de lado izquierdo del box de Haas se puso quinto y fue bajando en la clasificación muy lentamente, intercalando alguna que otra guarrada, hasta que se vio abocado a parar. Quedo penúltimo (y gracias), la estrategia tampoco acompañó.
Y resulta que cuando ya empiezas a entrar en calor, solo te quedan 20 vueltas. La pareja de Safety Car nos rebajó la carrera al 50%, por suerte, la semana que viene repetimos.
Después de que Sainz y Norris adelantasen a Romain, nadie pasó a nadie durante un buen rato. Cualquiera que haya visto la carrera no me negará que de la vuelta 20 a la 45 nos aburrimos como cabrones. Pero, mientras tanto, pudimos ver en la clasificación de tiempos del costado izquierdo de la pantalla como Vettel se desangraba en la alejada décima posición. Gasly se acercó al tetracampeón y le metió un hachazo en Stowe y otro en Vale que bien merecen salir en los mejores momentos al final de temporada. El amigo Pierre Gasly parece ser un buen piloto de Fórmula 1 siempre y cuando se respete la orden de alejamiento con Max Verstappen: en Austria extrajo lo máximo posible del coche, en Estiria los neumáticos le jodieron la carrera, en Hungría fue el motor Honda y hoy ha demostrado, de nuevo, merecer algo más que el capote de Marko. Y, hablando de Vettel, yo ya no sé si pensar si Newey le construyó en RedBull un coche escandalosamente poderoso, si Webber tenía dos manos izquierdas o si Leclerc es mucho-mucho mejor de lo que creemos; yo todavía no descarto nada. Pero los hechos, nos dicen que Leclerc ha subido al podio y que Vettel solo ha sacado un punto otra vez en la misma carrera.
"El delantero izquierdo no hace amigos en Silverstone"- dijo el hombre más joven de la parrilla muy poco después de salir del coche. De las ocho curvas a izquierdas del trazado de británico solo una trata al susodicho con un mínimo de respeto. Total, que en la vuelta 40 y pico a Kimi el coche le hace un yo-qué-sé-qué-sé-yo (como a Kvyat) y se le parte el alerón. Poco después, Ricciardo adelanta a Norris y los Renault empiezan a volar (mucho ojo a la gestión de los neumáticos de los gualdinegros). A nada para el banderazo, Bottas se sale de pista, aunque mi mente quiso ver a Hamilton, porque el neumático delantero izquierdo del finés no aguantaba más: se deshizo. Ricciardo se comía a Sainz eso sí, muy poco a poco, décima a décima, y de pronto lo pasó: a Sainz (salida cojonuda) se le deshizo el mismo neumático a nueve kilómetros de la meta, iba cuarto. Y dos segundos después, a Hamilton le pasa lo mismo; por fortuna, el yerno que toda suegra desea evitar, ganó la carrera con tres ruedas, porque de no ser así ahora lamentaríamos un podio de Carlos.

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