Y no sé si debería empezar la entrada ya corrigiendo el título porque, en realidad, la Fórmula 1 es principalmente lo que nos ha concedido las 70 vueltas alrededor del Hungaroring. Después de siete meses encerrados en la jaula a todos nos salió natural idealizar el domingo de carreras, más si cabe cuando los últimos días del señor han sido correctamente acompañados, primero, con una excelente carrera y, segundo, con un muy buen Gran Premio. El problema se resume en que la memoria suele dar mucha más importancia a lo que ha sucedido la última quincena de días que a lo que ha venido sucediendo los últimos quince años. Tras dos buenos entretenimientos, el primero mejor que el segundo, nos vinimos arriba y creímos equivocadamente que los cochecitos dando vueltas han sido siempre así e iban a seguir siéndolo. Afortunadamente Budapest y su circuito interrumpido constantemente por las curvas emergieron en el horizonte para atarnos los pies al suelo; era necesario.
La Fórmula 1 es ver más al líder de carrera por la vueltas rápidas que va marcando que por sus andanzas en la pista. El puñetero Hamilton conduce por séptimo año consecutivo un pepino que viaja a la velocidad de la luz, pero lo peor de todo es que el puñetero Hamilton por séptimo año consecutivo sigue siendo insuperable. Lo de Nico Rosberg, justo antes de anunciar su retirada, cada año que pasa sabe más a milagrito. El único hexacampeón que conozco que miente más que habla también es capaz de liarla parda hace medio mes y hoy enmendar el entuerto en dos carreras y sin realizar un solo adelantamiento, saliendo solo en la tele para recoger el premio.
Y la mickey-herramienta del dueño de Roscow no ha sido tener un rival con claras inclinaciones a meter la pata: el amigo Valtteri (Vál-terí) no se ha bajado del podio desde que la Fórmula 1 se decidió a volver tras la sopa de murciélago. El segundo Gran Premio entre las montañas centro europeas (el gato con) Bottas terminó segundo y hoy, a orillas de Danubio, se ha resignado con la tercera plaza. La diferencia entre la parte limpia y la parte sucia de la parrilla fue diametral porque la zona por la que acostumbran a pasar los coches estaba seca y la otra mojada, y el piloto de Nästola fue uno de los damnificados que partieron en posición par. Vál-terí fue remontando, a su ritmo, sin prisa alguna pero, a punto de lanzar el ataque final para ser segundo hacia mitad de la prueba, un incorrecto calentamiento de los neumáticos impidió que Valtteri pudiese terminar la carrera con solo un paso por los boxes. Con una estrategia de dos paradas acortó la diferencia con respecto a Verstappen a marchas forzadas y, de haber corrido en Austria, Bottas habría terminado segundo porque la carrera no hubiese acabado en la vuelta 70 y en la 71 hubiera practicado el adelantamiento.
La Fórmula 1 también es el equipo Haas que en la vuelta de calentamiento, con la pista húmeda, manda a sus taxistas a la zona de boxes para calzar neumáticos de seco. Unas cinco vueltas después, Magnussen estaba tercero y Grosjean cuarto y, aquí viene lo importante, con las mismas paradas que el resto. Sin embargo, el coche de Gene Haas es tan lento y su motor Ferrari tan limitado que el paso de las vueltas fue restándole puntos (y dinero) hasta que cuando se desplegó la bandera a cuadros Magnussen solo pudo sumar dos puntos, y gracias. Hacia el final de la carrera, con Grosjean en un decimosegunda posición o así, el taxista francés preguntó por radio si había algo mal en el coche, lo notaba lento el chaval; el señor que amablemente le contestó que todo estaba bien en el coche se mordió la lengua y se aguantó la risa poco después: lo que fallaba en el coche era el que llevaba el volante. Magnussen, y con razón, ha recibido palos de todos los colores pero hoy ha dejado a un lado lo guarruzo que es, se ha centrado en conducir y el resultado ha sido: mínimo tiempo perdido, cero toques, cero abandonos, cero paradas no previstas y dos puntos. Ojalá deje de ser taxista a partir de ahora.
La Fórmula 1 también es Daniil Kvyat pidiendo confirmación al equipo durante la vuelta de calentamiento para poner neumáticos de seco. AlphaTauri reaccionó tarde, le hizo entrar en la vuelta 1 y Kvyat quedó 12 y AlphaTauri perdió unos buenos puntos. Pero también la F1 es una carrera más exitosa como la del hijo del dueño (Stroll) que olió a podio durante una buena parte de la carrera y la de Albon que pasó de 13 a 5 e intimidando al tetracampeón hasta el punto que el piloto de Ferrari falló y perdió la quinta plaza.
La Fórmula bien puede ser la carrera de Carlos Sainz. Como el hijo de El Matador inició la carrera en posición impar, su salida fue buena. Cuatro curvas después dejó a Ricciardo preguntándose porque tras el adelantamiento de la carrera en un punto que no ha sido concebido para generar adelantamientos y sí para ir rápido. Unas vueltas después, el programita que tiene McLaren para decir si el coche tiene que entrar a boxes o no, dijo que Carlos y Norris tenían que entrar; lo que el ordenador no tuvo en cuenta es que los otros nueve ordenadores de los otros nueve equipos dijeron lo mismo y el madrileño se quedo esperando a que dejasen de pasar coche por el pit lane para poder salir. El adelantamiento a Ricciardo se coló por el sumidero cuando el australiano paró, sin tráfico en los garajes, una vuelta después y lo estuvo persiguiendo todo el primer stint. Tras la segunda parada, salió detrás de Leclerc y necesitó de un buen saco de vueltas para adelantarlo (con una buena maniobra). Noveno, y de no haber sido tapado por Leclerc seguramente octavo.
Pero sobretodo la Fórmula 1 es Max Verstappen apretando a 20 minutos de que empezase la carrera para habituarse a las condiciones de pista mojada. También es Max Verstappen estampando el coche contra las barreras en esa misma vuelta que lo llevaba del box a la parrilla. Es especialmente el grupo mecánicos arreglando el brazo de las suspensión que había cedido por el impacto en la parrilla de salida. Es el chico que corre por el pit lane con herramientas en la mano para reparar el coche. Es el RedBull de Verstappen esperando a que se apaguen los semáforos desde la séptima plaza cuando quince minutos antes no tenía dirección. Y, por último, la Fórmula 1 también es la sonrisa de los chicos de RedBull viendo subir a Max Verstappen al podio en segunda posición.

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