Doña Segunda División se parece más a esta temporada que a la mentirita que nos contaron Muñiz, los 20 goles de Roger y el patético peinado rubio platino de Morales-Chupón la última vez que perdimos la categoría. Aquel meteórico ascenso, cabezadita mediante después de Navidad, no se corresponde con los férreos designios de la Doña. Aunque me cueste ver qué tiene que ver en el gol del Éibar, Doña Segunda División estaba sosteniendo una espada desenvainada atada a un único pelo de crin de caballo sobre la impia cabeza de Róber Pier cuando éste no supo qué hacer enfrente del área pequeña. Es ella, y no otra, la que nos tiende una trampa cada domingo y somos nosotros, y no otros, los que picamos como novatos. Por otra parte, la Doña también merece una disculpa: es entretenida como pocas cosas. Recuerdo, en nuestra última temporada en Segunda, un partido contra el Mirandés en el que me daba absolutamente igual el resultado y cuando acabó, incluso, sentí pena por aquellos pobres chicos castellanos que habían perdido injustamente. Los partidos en Segunda, oye, absolutamente insufribles; pero que tire la primera piedra aquel granota que no esté como loco esperando a que sea el viernes para ver si ganamos de una puñetera vez. El Levante es entretenimiento, el entretenimiento es diversión y divertidos estamos; que no todo es ascender.
Segunda División sería más sencilla para nosotros si ayer Róber Pier, en lugar de dejarle la pelota delante de la portería a Stoickhov, hubiera despejado o le hubiera regateado como creo que tenía en mente. Se mirase por donde se mirase el de ayer parecía un partido de empate a cero, incluso antes de que la pelota echase a rodar. Para nuestra suerte, encontramos un gol en propia puerta que fue resultado de un centro digno, ¿tanto cuesta?, de Marc Pubill que nos dejó la victoria a mano hasta que Róber Pier la lió y la victoria se fue por donde vino. De todos modos, no quiero culparlo más de lo que él ya lo esté haciendo. El chaval eligió muy mala tarde para equivocarse, estoy de acuerdo, ¿pero como se entiende no haber tirado a puerta en todo el partido? En el centro del campo del Levante estaban Iborra, Pepelu Campaña, Montiel y Jorge De Frutos. Ojalá jugar 38 partidos el año que viene con estos cinco. Y, sin embargo, no contamos ni un mal tiro a la grada desde dentro del área. ¿Cómo de mal organizado está este equipo para tener una plantilla abarrotada de jugones pero que nuestro ataque siga siendo igual de ramplón que siempre? No sirve de nada haber retenido a jugadores que merecen participar en Primera División para luego usarlos como si fueran de segunda. No sirve de nada tener a Pepelu y Campaña dando pases de cinco metros. Igual que no sirve de nada no darle la pelota ni a Montiel ni a De Frutos. En el día más importante en lo que va de temporada, no brilló nadie y quien destacó, lo hizo para mal: al fallo de Róber Pier se le unió Son, que concede una oportunidad de gol por partido, e Iborra que lleva un periodo demasiado dilatado sin estar bien. Cuando ayer ganábamos el partido, estábamos segundos y solo nos separaba un punto del liderato quizás veíamos un panorama no del todo fiel a la realidad.
Con respecto a lo que va a determinar la categoría en la que jugaremos la temporada que viene, solo hemos ganado un partido de los últimos seis y ese fue gracias a un zurdazo de falta directa y a un penalti parado. No sería de extrañar que el Levante acabara la temporada con más empates que derrotas, de igual manera, salvo un improbable giro en los acontecimientos, cuando se eche el telón tendremos más empates a cero (9) que victorias por más de un gol (5). En todo el campeonato, no hemos tenido un maldito tres a cero que nos aplace el sufrimiento por ganar para el siguiente domingo. El pichichi del equipo, Mohammed Bouldini, lleva siete goles, cinco de ellos a puerta vacía; su sustituto, a pesar de que desembarcó como titular, no ha metido ni una sola vez en toda la temporada, cero goles, un tiro al palo y otro anulado; y el tercer delantero lleva dos goles, uno de penalti y seis amarillas en un tiempo equivalente a ocho partidos. La enfermería sigue llena y, de los sanos, hay varios que están rozando la lesión muscular, en cambio, Son, Wesly y Musonda están en perfecto estado físico. Volviendo de Cartagena, con una victoria en el maletero, tenía dudas sobre qué nos iba a deparar el futuro (mis dudas), pero ya no las tengo: creo que no vamos a ascender.
Segunda División sería más sencilla para nosotros si ayer Róber Pier, en lugar de dejarle la pelota delante de la portería a Stoickhov, hubiera despejado o le hubiera regateado como creo que tenía en mente. Se mirase por donde se mirase el de ayer parecía un partido de empate a cero, incluso antes de que la pelota echase a rodar. Para nuestra suerte, encontramos un gol en propia puerta que fue resultado de un centro digno, ¿tanto cuesta?, de Marc Pubill que nos dejó la victoria a mano hasta que Róber Pier la lió y la victoria se fue por donde vino. De todos modos, no quiero culparlo más de lo que él ya lo esté haciendo. El chaval eligió muy mala tarde para equivocarse, estoy de acuerdo, ¿pero como se entiende no haber tirado a puerta en todo el partido? En el centro del campo del Levante estaban Iborra, Pepelu Campaña, Montiel y Jorge De Frutos. Ojalá jugar 38 partidos el año que viene con estos cinco. Y, sin embargo, no contamos ni un mal tiro a la grada desde dentro del área. ¿Cómo de mal organizado está este equipo para tener una plantilla abarrotada de jugones pero que nuestro ataque siga siendo igual de ramplón que siempre? No sirve de nada haber retenido a jugadores que merecen participar en Primera División para luego usarlos como si fueran de segunda. No sirve de nada tener a Pepelu y Campaña dando pases de cinco metros. Igual que no sirve de nada no darle la pelota ni a Montiel ni a De Frutos. En el día más importante en lo que va de temporada, no brilló nadie y quien destacó, lo hizo para mal: al fallo de Róber Pier se le unió Son, que concede una oportunidad de gol por partido, e Iborra que lleva un periodo demasiado dilatado sin estar bien. Cuando ayer ganábamos el partido, estábamos segundos y solo nos separaba un punto del liderato quizás veíamos un panorama no del todo fiel a la realidad.
Con respecto a lo que va a determinar la categoría en la que jugaremos la temporada que viene, solo hemos ganado un partido de los últimos seis y ese fue gracias a un zurdazo de falta directa y a un penalti parado. No sería de extrañar que el Levante acabara la temporada con más empates que derrotas, de igual manera, salvo un improbable giro en los acontecimientos, cuando se eche el telón tendremos más empates a cero (9) que victorias por más de un gol (5). En todo el campeonato, no hemos tenido un maldito tres a cero que nos aplace el sufrimiento por ganar para el siguiente domingo. El pichichi del equipo, Mohammed Bouldini, lleva siete goles, cinco de ellos a puerta vacía; su sustituto, a pesar de que desembarcó como titular, no ha metido ni una sola vez en toda la temporada, cero goles, un tiro al palo y otro anulado; y el tercer delantero lleva dos goles, uno de penalti y seis amarillas en un tiempo equivalente a ocho partidos. La enfermería sigue llena y, de los sanos, hay varios que están rozando la

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