E incluso me hubiera contentando con menos. Los que anoche encendieron la tele entorno a las diez, y sintonizaron con el partido, pudieron ver los mejores noventa minutos de fútbol que jamás ha desplegado el degà en Mestalla. Y no solo es que no ganamos, sino que casi no lo contamos. Nuestro señor entrenador frunce el ceño cada vez que oye hablar del miedo, no sabe lo que es y ha tenido el gusto de no conocerlo: puso a tres jugones delante del psicópata y, sobre todo, le dijo a sus pupilos: "Al primero que suelte un pelotazo lo mando a jugar al Valencia" (disculpen, pero no conozco una amenaza mayor). Porque era una tontería, tener a Rochina, Bardhi y Campaña en el campo para que la pelota fuera por los aires y porque, desde que El Pelao de Silla les quitó el petardo del culo a nuestros jugadores (para más información), el Levante ha estado escapando de la presión del rival en lugar de robar y correr.
Pero claro, no siempre salió bien. Nuestros queridos amigos chotos parecían muchos más de once cuando Vezo tocaba para Postigo y este con Miramón, y todo esto sin salir de nuestra área. El ex-alumno de Salesianos y el otro que también juega en el Valencia nos robaron la pelota dos o tres veces muy cerca de nuestra portería, pero ni ellos son tan buenos ni nosotros tan malos y nos libramos por pelos en sendas ocasiones. Pero claro, cuando salía bien... anoche fue la que menos sufrieron los granotas en Mestalla y eso tiene que ver con que en nuestro equipo juegan Campaña, Rochina, Bardhi y gente de este estilo; pero también tiene que ver con que mimamos la pelota cuando la teníamos y apretábamos cuando la perdíamos. Dejamos de ser (al menos los jugadores) los miedicas que miraban Mestalla y agachaban las cabeza, para ser ese Miramón regateando a veinte metros de portería y ese Vezo que salía al campo contrario a cortar los ataques de los chotos.
Y ya que me sacáis el tema de Vezo, ayer volvió a ser el que fue cuando los salvamos de la Avenida Aragón. Contundente en todas sus intervenciones, menos en la del gol... Y hablando de gente que lo hizo bien, Campaña nos ofreció un recital que solo se vio interrumpido por la buena cuarentena que se ha pegado el cabrón sin dar un palo al agua. El Maestro jugó y dejó jugar hasta que ya no sabía si los gemelos los tenía debajo de las rodillas o debajo del culo. Y todo esto a diez metros del capitán cierra-bares. Es la última vez que lo digo: Campaña es bastante mejor que Parejo.
Total, el chiquet de Salesianos reventó el larguero, Diacabí no le dio bien a la pelota y por poco mete un gol por toda la escuadra. Bardhi se equivocó de botón en una oportunidad franca dentro del área y si el balón no le llega a caer a Morales hubiésemos metido después de que Parejo propiciase nuestro contragolpe. Por mí, podrían quedar 0-0 cualquier Valencia-Levante o Levante-Valencia que se juegue; y cuando llegó el 70 o por ahí y el marcador seguía sin moverse a mi me empezó a dar un poco igual el desperdiciar la oportunidad de que las gradas estuviesen vacías para asaltar Mestalla. Volví a firmar el empate, como había hecho cada segundo anterior del partido, aún sabiendo que Mayoral había entrado en sustitución de El Comandante Morales.
El Levante sabía que en Hugo Guillamón tenía una mina que explotar y Roger estuvo abusando del pobre chaval todo el partido. Tampoco ayudó que su portero mirase para otro lado cuando Hugo le gritaba que estaba solo a diez metros de él. El amigo Roger forzó la amarilla de Guillamón en una acción bastante infantil, venció en cada balón dividido y cada duelo aéreo. De haber sido Guillamón no hubiera sabido donde meterme. Pero fíjate tú por donde, el chiquet acabó ganando la partida. Y a Roger le enseñaron la segunda amarilla por ser demasiado optimista con Hugo G.. Volví a firmar el empate, por cierto.
Pero otra de las muchas cosas que ha cambiado del juego del Levante desde que Paco López descolgó el teléfono camino de Elda es que aunque se nos expulse a un tío, seguimos siendo ese tipo de gente descerebrada que presiona y juega como si no hubiera pasado nada. Empezando por el gol de Campaña en el último minuto contra Las Palmas, siguiendo por el partido con Osasuna este año y acabando con el Levante - Valencia de la ida en el que Mayoral tuvo el empate a tres en sus botas.
Al final, el partido quedó cero a cero y todos contentos. O eso el lo que diría el promedio de los chotos que al minuto setenta y cinco se pira a casa. Después de la paradita para beber solo quedaba doce minutos y yo empecé a ver la orilla. Incluso podía tocarla en el minuto 89 de partido. ¡Qué felices éramos hasta que Gayà tiró un desmarque hacia la línea de fondo! El Rodrigo ese se adelantó a Vezo y tras tocar la pelota suavemente, palo y gol. Parejo respiró por primera vez en todo el partido para soltar un: "¡Ostia puta, vamos!" y menos mal que lo dijo porque sino no se hubiese llevado nada a la boca en toda la noche; bueno sí, una clase magistral de Campaña.
Sucede algo en el partido que enfrenta a la ciudad de Valencia que se viene repitiendo desde los tiempos de Bombeja Agustinet y es que: un gol, con otro se contesta. Y cuanto más rápido mejor. Al Levante que la había dado lo mismo la expulsión de su goleador, no se vino abajo porque el Valencia metiese gol (a pesar de que el partido estaba acabado). Hubo una falta en la frontal de área justo cuando Bardhi y Campaña estaban en el banquillo. Pablo Martínez, en su segundo partido en la élite, le echó un par de huevos y estampó la pelota contra la barrera (un choto menos). E hizo lo mismo Pablo Martínez cuando Diacabí agarró descaradamente a Mayoral en una falta tontísima. Desde tres cuartos de campo, Pablo, que no tiene el carácter de Hugo, empezó a ordenar a los suyos y le puso la pelota a Vezo. O eso es lo que hubiera pasado si Diacabí no decide hacer un penalti más tonto todavía. Tras un breve momento de incertidumbre porque el VAR va despacio, los tonificados brazos de Alberola Rojas señalaron el punto de penalti. Campaña vio, desde el banquillo, como Melero acomodaba el cuero en el punto de penalti; Roger lo vio desde el vestuario. El portero se lanzó y Melero solo tuvo que elegir el lado libre. Era el minuto noventa y siete y el Levante acababa de empatar el partido.
Os voy a contar un secreto: no perdimos porque no se nos ocurrió conceder un solo corner (0). A partir de ahora, podremos volver a disfrutar del fútbol.
sábado, 13 de junio de 2020
martes, 2 de junio de 2020
Lisowski se va de paseo
Y eso que empezó el partido con el pie cambiado. Oliver Lines no se lo pensó dos veces y decidió embocar la bola roja que Lisowski había dejado al descubierto en el primer tiro del partido. Sin embargo, falló y la precipitación del de Leeds dio pasó a una entrada de Jack Lisowski de 28 puntos basada en dos combinaciones con negra y dos con azul. El tramo defensivo tras el error de Lisowski con una lanzamiento de larga distancia sobre una bola roja, estuvo plagado de errores tanto en ataque como en defensa. Oliver Lines, sin embargo, supo ir picando puntos entre errores propios y de su rival. Gracias un break de 14 puntos, otras entradas menores y, sobre todo, tres faltas de Mark Lisowski por no impactar con la bola objetivo Lines igualó los guarismos del número 12 del mundo. Lisowski, que acabó encontrando el ritmo cuando solo restaban tres bolas rojas en mesa, cerró el frame con una entrada final de 28 puntos y frenó la crecida de Lines; solo dejó la bola negra sobre la mesa.
Oliver Lines, el hijo del número 122 Peter Lines, encontró un escondite a la bola blanca en el saque de la segunda mesa y solo su escasa capacidad para emplazar la bola blanca le impidió anotarse una entrada que le permitiese empatar el partido. El de Leeds inevitablemente acabó cometiendo un error mientras trataba de defender y Lisowski explotó el error: combinó cuatro veces con rosa y tres con negra, pero falló una roja asequible cuando se encaminaba a la centena. Con 52 puntos logró el break más alto del partido y por casi la segunda mesa de la tarde. Ni Lines, ni Lisowski consiguieron desatascar el juego defensivo posterior al fallo. Mientras tanto, Lisowski, apellidado así por su abuelo ucraniano, rascó ocho puntos y Lines concedió el frame tras escapar deficientemente del entramado defensivo con el Lisowski amarró la mesa.
Tras el saque de Lisowski en la tercera y última manga, Lines dejó una roja difícil sin proteger que el de Glouchestershire no dudo en atacar. El fallo de Jackpot, dio a Oliver una nueva oportunidad de entrar en el partido que, no obstante, volvió a desaprovechar. Jack Lisowski, a partir del error de bulto de su compañero de entrenamiento Oliver, cerró un break de 36 puntos con tres combinaciones con negra y dos con azul. Jack había conseguido una distancia, en este contexto de partido, insalvable; pero, a su favor, Lines tenía una mesa abierta que volvió a desaprovechar con una entrada muy pobre. Lisowski no se estiró mucho más en su replica, pero su renta parecía suficiente. Completamente exigido y sin margen de error, Lines empuñó el taco con el ánimo de revertir la situación pero se quedó con ocho puntos de entrada. Lisowski terminó el partido con 21 puntos más y queriendo darle una abrazo a su compañero Lines, que solo se quedo en eso: una voluntad.
Lisowski calienta para el partido de esta noche contra Luca Brecel, que decidirá seguramente quien de los dos pasa de fase, y Oliver Lines tendrá complicado conservar la condición de profesional el año que viene.
Oliver Lines, el hijo del número 122 Peter Lines, encontró un escondite a la bola blanca en el saque de la segunda mesa y solo su escasa capacidad para emplazar la bola blanca le impidió anotarse una entrada que le permitiese empatar el partido. El de Leeds inevitablemente acabó cometiendo un error mientras trataba de defender y Lisowski explotó el error: combinó cuatro veces con rosa y tres con negra, pero falló una roja asequible cuando se encaminaba a la centena. Con 52 puntos logró el break más alto del partido y por casi la segunda mesa de la tarde. Ni Lines, ni Lisowski consiguieron desatascar el juego defensivo posterior al fallo. Mientras tanto, Lisowski, apellidado así por su abuelo ucraniano, rascó ocho puntos y Lines concedió el frame tras escapar deficientemente del entramado defensivo con el Lisowski amarró la mesa.
Tras el saque de Lisowski en la tercera y última manga, Lines dejó una roja difícil sin proteger que el de Glouchestershire no dudo en atacar. El fallo de Jackpot, dio a Oliver una nueva oportunidad de entrar en el partido que, no obstante, volvió a desaprovechar. Jack Lisowski, a partir del error de bulto de su compañero de entrenamiento Oliver, cerró un break de 36 puntos con tres combinaciones con negra y dos con azul. Jack había conseguido una distancia, en este contexto de partido, insalvable; pero, a su favor, Lines tenía una mesa abierta que volvió a desaprovechar con una entrada muy pobre. Lisowski no se estiró mucho más en su replica, pero su renta parecía suficiente. Completamente exigido y sin margen de error, Lines empuñó el taco con el ánimo de revertir la situación pero se quedó con ocho puntos de entrada. Lisowski terminó el partido con 21 puntos más y queriendo darle una abrazo a su compañero Lines, que solo se quedo en eso: una voluntad.
Lisowski calienta para el partido de esta noche contra Luca Brecel, que decidirá seguramente quien de los dos pasa de fase, y Oliver Lines tendrá complicado conservar la condición de profesional el año que viene.
Judd Trump sigue siendo igual de bueno
Cuando se empezó a cancelar deporte por el efecto del confinamiento, todos supimos que de los primeros en volver sería el snooker. A pesar de ser un deporte a escala mundial, la mayoría de los jugadores son británicos; el contacto físico en el juego se reduce al apretón de mano inicial y final que, lógicamente, ha quedado suspendido; el sudor es mínimo; y, además, el personal necesario desplazado a un partido de snooker se resume en: los dos jugadores, el árbitro y el de la cámara. El disputar el Championship League en la sala anexa al estadio del MK Dons tampoco ha sido una decisión aleatoria. La ciudad de Milton Keynes será el epicentro del snooker durante la próxima semana porque el Marshall Arena cuenta con una residencia donde por unos días vivirán los jugadores. Por ponerlo todo en palabras más sencillas: un grupo de británicos, que dieron negativo en el test que la organización les hizo a la entrada, han reservado un hotel vacío mientras juegan a snooker en el vestíbulo.
PRIMER FRAME
Y no es que el partido comenzara especialmente bien para Judd Trump su rival Elliot Slessor embocó abajo a la derecha un bola roja que Judd dejó al descubierto. Sin embargo, la primera entrada del partido no tuvo mucho futuro y Slessor falló una bola amarilla justo después. Trump dispuso en el fase defensiva bolas de ataque arriesgadas a Slessor y Slesser cayó en la trampa y no acertó cuando se lanzó al ataque. Con la mesa abierta y el control de la misma el de Bristol parecía tener el frame en la mano. No obstante, se vio obligado a defender cuatro bolas después.
El segundo tramo de golpes defensivos terminó con una ataque infructuoso de Judd Trump que permitió a Elliot Slessor entrar en mesa. El jugador de Gateshead combinó con bola negra cinco veces consecutivas antes de terminar con todas la bolas rojas asequibles; y cuando las rojas se complicaron, falló. La distancia, para entonces, de Slessor sobre Trump en el marcador era holgada y si el número 70 del ranking mundial encadenaba unas cuantas bolas, se llevaría el frame.
La tercera fase defensiva de la mesa fue algo más larga que las anteriores. Una a una, ambos jugadores llevaron las bolas roja a la zona alta del paño a través de golpes defensivo carentes de snooker pero cosidos al borde de la mesa. Judd Trump atacó erróneamente tres veces, pero Elliot desestimó sus opciones de ataque resultantes esperando obtener mejores oportunidades conforme el juego defensivo se desarrollase. Trump dejó accidentalmente una bola al lado de la tronera. Slessor embocó y posteriormente combinó con amarilla y marrón antes de que defendiese.
Necesitado de faltas para ganar una mesa que a todas luces estaba perdida, el número uno del mundo se levantó del asiento para pelear el frame. Judd dejó la bola roja justo al lado de la negra y Slessor le dio a la bola negra en lugar de la roja. La penalización de siete puntos subió al marcador y ahora si Trump entroneraba todas las bolas que estaban sobre el paño terminaría ganando el frame. Con solo la bola rosa y la bola negra por jugar, Trump no pudo alejar la rosa del borde de la mesa. No obstante, Slessor desperdició su última oportunidad de llevarse la mesa cuando falló la bola rosa en un lanzamiento de larga distancia. Trump puso el 1 a 0 en el marcador mediante, en última instancia, a una bola rosa angulada y una negra completamente recta con la que vació la mesa.
SEGUNDO FRAME
En el segundo frame de los cuatro que tuvieron lugar, Eliott dejó una bola roja al descubierto en el saque que Trump falló. La brecha de errores no se cerró para el jugador de Bristol cuando no atinó un golpe defensivo y concedió el control de la mesa a Slessor. El 70 de mundo combinó siete veces con bola negra y dos veces con bola azul para anotarse una media centena de entrada y dejar casi cerrada la mesa, a pesar de su error a dos bolas de conseguir el frame.
Trump, exigido, tomó la mesa con fuerza combinando tres veces con la bola negra y una con la bola azul, pero no acertó con la tronera con una bola roja desde la larga distancia. Cerca estuvo el número uno del mundo en retomar el control del juego cuando, inmersos ambos jugadores en golpes defensivos, casi atina con una bola imposible. Slessor volvió a desestimar el ataque esperando una mejor oportunidad más adelante. De hecho, tan cerca estaba el de Gateshead de ganar la mesa que ni si quiera tuvo que meter bola alguna. Judd Trump rompió la fase defensiva con una larga bola roja, pero concedió el frame tras errar la bola azul cuando su incipiente entrada contaba con solo punto. El partido estaba empatado.
TERCER FRAME
Trump supo defenderse en el inicio del tercer frame y fue Slessor quien dejo un resquicio al ataque cuando no llegó a esconder la bola blanca tras la amarilla. El número uno del mundo aprovechó el error y coló una bola roja desde la otra punta de la mesa para luego descender sobre el paño combinando con marrón, azul, rosa y finalmente negra. Sin embargo, cometió un error en el emplazamiento de una bola roja que terminó fallando.
Gracias a una bola larga roja, una excelente defensa y un error de Trump en la escapatoria, Slessor entró en mesa para remontar el tercer frame. Con la negra en el sitio de la amarilla, porque anteriormente Trump había dejado la blanca en el punto de la negra, se vio obligado a combinar, de forma incómoda, con rosa, en dos ocasiones, y con azul. Los emplazamientos se fueron complicando sucesivamente hasta que Slessor decidió defender cuando solo estaba a un punto de igualar a Trump en el parcial del frame.
A pesar de que Slessor coló la bola blanca, el tramo defensivo se terminó con el propio Slessor fallando una bola de ataque que, en la mayoría de los casos, terminaría fuera. Trump no perdonó la concesión y combinó con bola negra cuatro veces seguidas para que cuando optase por defender, a Slessor no le valiesen los puntos que seguían sobre la mesa y necesitase forzar alguna falta a Trump. Tras un par de intentos defensivos el número 70 del mundo concedió la mesa y el 3 a 1 subió al marcador.
CUARTO FRAME
El error en el saque de Slessor, al dejar una bola roja al descubierto, precedió a una serie de ataques frustrados, por parte de ambos jugadores, que terminó con una bola de Judd Trump sencilla abajo a la derecha. La última mesa había comenzado y Trump tomaba ventaja mientras combinaba hasta siete veces con rosa y una con azul en una secuencia de ataque que lo dejó a un soplo de la victoria. El fallo de Trump con la bola rosa, su bola preferida en este frame, permitió a Slessor entrar en mesa pero dejó la bola marrón colgando de la tronera cuando su break solo se había extendido un punto. Cuando Judd volvió a empuñar el taco solo le dio tiempo a combinar con negra y rosa antes de que Slessor, desde el asiento concediera el partido mientras Trump jugaba. El de Gateshead disputaría otro partido nada más terminar este.
Judd Trump pasa de fase y se despide del torneo hasta el día 10, allí ya esperara David Gilbert y seguramente esperarán Kyre Wilson y Barry Hawkins. Por su parte, Slessor anoche preparó las malteas de vuelta a Gateshead y con el agrío sabor de boca que le dejó ese error infantil en la primera mesa pues de no haber impactado antes con la bola negra que con la roja muy probablemente se habría relatado un empate de Slessor contra el número uno del mundo.
PRIMER FRAME
Y no es que el partido comenzara especialmente bien para Judd Trump su rival Elliot Slessor embocó abajo a la derecha un bola roja que Judd dejó al descubierto. Sin embargo, la primera entrada del partido no tuvo mucho futuro y Slessor falló una bola amarilla justo después. Trump dispuso en el fase defensiva bolas de ataque arriesgadas a Slessor y Slesser cayó en la trampa y no acertó cuando se lanzó al ataque. Con la mesa abierta y el control de la misma el de Bristol parecía tener el frame en la mano. No obstante, se vio obligado a defender cuatro bolas después.
El segundo tramo de golpes defensivos terminó con una ataque infructuoso de Judd Trump que permitió a Elliot Slessor entrar en mesa. El jugador de Gateshead combinó con bola negra cinco veces consecutivas antes de terminar con todas la bolas rojas asequibles; y cuando las rojas se complicaron, falló. La distancia, para entonces, de Slessor sobre Trump en el marcador era holgada y si el número 70 del ranking mundial encadenaba unas cuantas bolas, se llevaría el frame.
La tercera fase defensiva de la mesa fue algo más larga que las anteriores. Una a una, ambos jugadores llevaron las bolas roja a la zona alta del paño a través de golpes defensivo carentes de snooker pero cosidos al borde de la mesa. Judd Trump atacó erróneamente tres veces, pero Elliot desestimó sus opciones de ataque resultantes esperando obtener mejores oportunidades conforme el juego defensivo se desarrollase. Trump dejó accidentalmente una bola al lado de la tronera. Slessor embocó y posteriormente combinó con amarilla y marrón antes de que defendiese.
Necesitado de faltas para ganar una mesa que a todas luces estaba perdida, el número uno del mundo se levantó del asiento para pelear el frame. Judd dejó la bola roja justo al lado de la negra y Slessor le dio a la bola negra en lugar de la roja. La penalización de siete puntos subió al marcador y ahora si Trump entroneraba todas las bolas que estaban sobre el paño terminaría ganando el frame. Con solo la bola rosa y la bola negra por jugar, Trump no pudo alejar la rosa del borde de la mesa. No obstante, Slessor desperdició su última oportunidad de llevarse la mesa cuando falló la bola rosa en un lanzamiento de larga distancia. Trump puso el 1 a 0 en el marcador mediante, en última instancia, a una bola rosa angulada y una negra completamente recta con la que vació la mesa.
SEGUNDO FRAME
En el segundo frame de los cuatro que tuvieron lugar, Eliott dejó una bola roja al descubierto en el saque que Trump falló. La brecha de errores no se cerró para el jugador de Bristol cuando no atinó un golpe defensivo y concedió el control de la mesa a Slessor. El 70 de mundo combinó siete veces con bola negra y dos veces con bola azul para anotarse una media centena de entrada y dejar casi cerrada la mesa, a pesar de su error a dos bolas de conseguir el frame.
Trump, exigido, tomó la mesa con fuerza combinando tres veces con la bola negra y una con la bola azul, pero no acertó con la tronera con una bola roja desde la larga distancia. Cerca estuvo el número uno del mundo en retomar el control del juego cuando, inmersos ambos jugadores en golpes defensivos, casi atina con una bola imposible. Slessor volvió a desestimar el ataque esperando una mejor oportunidad más adelante. De hecho, tan cerca estaba el de Gateshead de ganar la mesa que ni si quiera tuvo que meter bola alguna. Judd Trump rompió la fase defensiva con una larga bola roja, pero concedió el frame tras errar la bola azul cuando su incipiente entrada contaba con solo punto. El partido estaba empatado.
TERCER FRAME
Trump supo defenderse en el inicio del tercer frame y fue Slessor quien dejo un resquicio al ataque cuando no llegó a esconder la bola blanca tras la amarilla. El número uno del mundo aprovechó el error y coló una bola roja desde la otra punta de la mesa para luego descender sobre el paño combinando con marrón, azul, rosa y finalmente negra. Sin embargo, cometió un error en el emplazamiento de una bola roja que terminó fallando.
Gracias a una bola larga roja, una excelente defensa y un error de Trump en la escapatoria, Slessor entró en mesa para remontar el tercer frame. Con la negra en el sitio de la amarilla, porque anteriormente Trump había dejado la blanca en el punto de la negra, se vio obligado a combinar, de forma incómoda, con rosa, en dos ocasiones, y con azul. Los emplazamientos se fueron complicando sucesivamente hasta que Slessor decidió defender cuando solo estaba a un punto de igualar a Trump en el parcial del frame.
A pesar de que Slessor coló la bola blanca, el tramo defensivo se terminó con el propio Slessor fallando una bola de ataque que, en la mayoría de los casos, terminaría fuera. Trump no perdonó la concesión y combinó con bola negra cuatro veces seguidas para que cuando optase por defender, a Slessor no le valiesen los puntos que seguían sobre la mesa y necesitase forzar alguna falta a Trump. Tras un par de intentos defensivos el número 70 del mundo concedió la mesa y el 3 a 1 subió al marcador.
CUARTO FRAME
El error en el saque de Slessor, al dejar una bola roja al descubierto, precedió a una serie de ataques frustrados, por parte de ambos jugadores, que terminó con una bola de Judd Trump sencilla abajo a la derecha. La última mesa había comenzado y Trump tomaba ventaja mientras combinaba hasta siete veces con rosa y una con azul en una secuencia de ataque que lo dejó a un soplo de la victoria. El fallo de Trump con la bola rosa, su bola preferida en este frame, permitió a Slessor entrar en mesa pero dejó la bola marrón colgando de la tronera cuando su break solo se había extendido un punto. Cuando Judd volvió a empuñar el taco solo le dio tiempo a combinar con negra y rosa antes de que Slessor, desde el asiento concediera el partido mientras Trump jugaba. El de Gateshead disputaría otro partido nada más terminar este.
Judd Trump pasa de fase y se despide del torneo hasta el día 10, allí ya esperara David Gilbert y seguramente esperarán Kyre Wilson y Barry Hawkins. Por su parte, Slessor anoche preparó las malteas de vuelta a Gateshead y con el agrío sabor de boca que le dejó ese error infantil en la primera mesa pues de no haber impactado antes con la bola negra que con la roja muy probablemente se habría relatado un empate de Slessor contra el número uno del mundo.
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