Páginas

viernes, 17 de julio de 2020

Des del balcó de l'Ajuntament

Estaba equivocado, lo reconozco. La nueva tranquilidad no es tan aburrida como me lo parecía el día que le clavamos cuatro al Betis. Tampoco es que sea más entretenida que el final de la temporada pasada... acordaremos en decir que con la permanencia en el bolsillo se está de puta madre, sin más. la nueva tranquilidad no era aburrida por la falta de emoción, era aburrida por la falta de descanso: la sobredosis que llevábamos encima (partidos todos los días y cada tres, uno del Llevant) no era saludable para ningún cuerpo por muy futbolero que se sea o por muy granota se sienta. Y pensar que Maldini vive así... elevemos una oración por su alma. El día del Mallorca no pude ver la primera mitad y en la segunda estuve jugando al Tetris, el día del Athletic preferí exprimir a Doña Fórmula 1, y por eso llegué al partido contra el Celta con el suficiente descanso y con las necesarias ganas para poder comprobar que des del balcó de l'Ajuntament la mascletà sona encara millor. Es una maravilla oír los petardos del descenso desde la atalaya de los cuarenta y tantos puntos, y es un poco más maravilloso ver jugar al Levante con la seguridad de que sea cual sea el resultado el año que viene seguiremos en Primera División y contaremos con otra oportunidad de ganar en Mestalla de una puta vez.

"Senyor pirotècnic pot començar la mascletà"- digué Enis Bardhi en dos monyos de fallera a cada orella. Este sucedáneo de portal web ha tenido acceso a una exclusiva entrevista post-partido con el amigo Enis y ha confirmado ante nuestros micrófonos que esas son las primeras palabras que ha aprendido en valenciano, "mucho antes que los insultos"- añadió. Era el minuto 10 y a ti te había pillado todavía sincronizando la voz de Ayats con el transcurso del partido. Total que uno marcha por su casa buscando a su padre para enseñarle el gol porque, desde que se decretó el estado de nueva normalidad, ya no ve los partidos; y mientras lo consigues arrastrar hasta frente la tele, Clerc tira un desmarque a la espalda, Campaña inyecta un pase en el área de castigo y Mayoral redondea la jugada con el segón gol granota. Sin embargo, en esta ocasión, en la sensación agridulce que te deja cada gol de Mayoral, los matices dulces ganaron con autoridad a los tonos agrios: el gol fue anulado y Mayoral se acercó un poco más a Roger y se alejó un poco más de Benzemà.

Y hablando del goleador valenciano. De Roger a Cristiano Ronaldo hay un mundo, eso está claro. Y tampoco somos chotos como para creer que un tipo como Roger nos va a llevar al Chempions. Pero si uno coge la lupa, para poder distinguir al Roger al lado de Cristiano Ronaldo, podrá entonces descubrir que de El Pistolero a El Bicho tampoco hay tanta distancia. Especialmente, cuando el balón no está en juego. Según los entendidos del deporte ambos solo meten goles de penalti o empujándola, pero nadie le da valor a no fallar ni un solo penalti o estar en el sitio correcto diecisiete veces seguidas; los dos se quieren más a sí mismos que a su novia; y los dos se puede ir contentos a casa palmando cinco a dos pero habiendo hecho doblete, pero pueden coger una rabieta de niñato si su equipo mete cuatro goles y él no ha podido mojar. Hacia la media hora de juego, Mayoral le dio un pase de categoría a Roger de tacón, este condujo y condujo y solo asistió a Bardhi cuando se dio el momento perfecto dejando, de paso, a Araujo por los suelos. ¿Quién decía que no se podía romper cinturas con un pase? El tío que jamás se ha meado fuera definió como el crack que es y solo un sobrehumano ejercicio de autocontrol impidió que Roger recriminase a Bardhi. A penas lo celebró. El amigo Roger había dado el pase de gol de un mano a mano con un toque de cirujano, pero cuando PacoLo decidió cambiarlo por la cara de Roger se podría pensar que habíamos bajado a Segunda División.

El Cucho Hernández metió gol para el Mallorca en Son Moix y los petardos del descenso estaban poniendo al rival del Llevant a un punto del abismo. No obstante, la cosa se empezó a liar y, a la salida de un córner, el mojabraguiñas remató con el pie en el corazón del área. O eso es lo que vi en la repetición porque el gol en directo me pillo bebiendo agüita bien fresquita en la cocina. Luego, Koke, el portero suplente que por fin puede jugar, salió a por uvas y el señor que nos mandó a casa en Rusia terminó por encontrar la portería justo antes del descanso. Perdimos en diez minutos una ventaja de cero goles a dos; este es el Levante del que yo me enamoré. Al mismo tiempo, pero un distinto plano espacial el Granada restó dos puntos al Mallorca y el Celta se fue al descanso tan lejos del descenso como había empezado el partido: suficiente.

Este es un mensaje para los incrédulos y faltos de fe: "se puede cenar en los quince minutos que dura un descanso", y con la motivación suficiente también se puede estudiar para un examen.

Rubén Rochina, nacido en el Puerto de Sagunto, decidió que el minuto 52 de juego era un buen momento para caer a banda derecha. Pero como el colega tiene la misma velocidad que un chaval con la L por la autopista, optó por no seguir corriendo y centrar desde la altura de los banquillos. Excelente decisión, Rubén. Algún día os contaré que los centros al área tiene una mayor probabilidad de éxito cuanto más alejado de la línea de fondo. Mayoral dejó que Murillo (o Araujo, ya no me acuerdo) metiese la pata y se aprovechó de su error en el despeje para meter gol y acercarse un poco más a Benzemà y alejarse un poco más de Roger. Como Florentino haya visto el tramo final de Mayoral el chaval va a acabar jugando para el Real Madrid y no para los de les barres blaugranes. Este no se lo anuló el señor colegiado.

Cinco minutos después Miramón fue con la plancha en el centro del campo, rozó a Aspas y el tío que nos mandó a casa en Rusia hizo el resto. Miramón fue expulsado porque el VAR lo ve todo y el Levante por primera vez desde que Paco López descolgó el teléfono camino de Elda se echó atrás por el efecto de una expulsión. Por el precio de uno, dos partidos: una primera hora de ataque sin contemplaciones y una última media hora achicando agua, despejando balones, defendiendo como cabrones y apretando el culo. Como solíamos hacer antaño, solo que si las mamonadas de perder tiempo y los cobardes fingimientos. Mala noche para ser del Celta la de ayer. Primero, recibes tres goles de quién no se juega nada y después, te pasas media hora atacando a un equipo que no defiende especialmente bien y que encima tiene un hombre menos, y tu único rédito es un gol en fuera de juego en el tercer minuto del descuento. (El VAR solucionó el entuerto). A diez minutos del final, el Leganés desató el partido en San Mamés y dejó a Aspas y compañía a un punto de segunda División. Menos mal, para los celtiñas digo, que cuando acaba el partido tienes la seguridad de que al frente del equipo tienes a un hombre que no es un pusilánime, con carisma, que trasmite, que sabe comunicar y que si tiene que soltar un puñetazo encima de la mesa, lo hace y que si tiene que montar un equipo para ganarle al colista descendido, lo hace...

Ahora, granotes, nuestra mayor preocupación es valorar si nos conviene una victoria contra el Getafe o tal vez nos conviene una derrota y a cambió dejamos sin Europa a la cova de rates penades. Pero estas son cuestiones que solo se pueden resolver veient la Mascletà des del balcó de l'Ajuntament.


No hay comentarios:

Publicar un comentario