El partido que anoche Levante y Valladolid se dignaron a jugar fue el paradigma del buen estudiante. Ese mismo que sabe que ha de examinarse en el minuto 90 pero alza la vista al marcador tras un cuarto de hora y sigue sin hacer nada, tampoco se inquieta cuando ya ha pasado una hora, decide cerrar twitter en el minuto setenta y cinco, y saca los apuntes a diez minutos del final. Cuando llega la hora del examen, el buen estudiante aprueba. «Por los pelos», dice el profesor. El buen estudiante marcha a su casa sabiendo que de haber estudiao un poco más, tendría una buena nota; pero también marcha con la convicción de que si se vuelve a presentar la oportunidad de aprobar con solo diez minutos de estudio, lo hará.
Enes Ünal, el único turco que ha vestido la zamarra de les barres blaugranes, dejó en el camino a Postigo y a Vezo y ajustó su disparo al palo corto sin embargo Aitor fue el de siempre; minuto 78 y era la segunda vez en todo el partido que vimos el gol a menos de dos kilómetros. Antes, en el descuento de la primera parte, Rubén Alcaraz rozó el gol pero más por su posición en el interior del área que por el disparo que practicó. Cierto es que Roger chutó una vez a puerta y hay quien ve al gol en un lanzamiento desde la línea de fondo, pero yo, sin gafas, no logro distinguirlo.
Ya que fútbol hubo poco, dediquemos un aparte para quejarnos de Benzemá. A qué mala hora Karim decidió asistir a Casemiro con un taconazo. Desde entonces, Rochina ha estado practicando hasta con el perro. El de Sagunto dio, que yo recuerde, seis pases con el talón de su pie izquierdo y ninguno salió bien. Hubo una vez que incluso tenía un pase franco para darlo como toda la vida pero se giró para pasársela al Casemiro de turno como si fuese Benzemá. Rochina quizás no tenga la calidad suficiente para dar un pase como Benzemá, pero hay algo que Benzemá nunca podrá tener: el pelazo de Rochina. Waldo, del Valladolid, también se sumó a la fiesta pero no hizo nada que no hiciese Rochina. Quien sí estuvo acertado y empleó el recurso con algo de sentido fue Mayoral que de no ser por Salisu o si Roger la hubiera enchufado desde la línea de fondo, habría hecho lo mismo que Benzemá aunque tal vez la repercusión fuese menor.
El partido estuvo básicamente tontorrón en todo momento. Pero nos lo pudimos llevar si al grupo de colegiados les da la pájara tan típica en ellos y pitan uno de los dos penaltitos que Antoñito, con el brazo pegado al cuerpo, y Kiko Olivas, cargando a Roger, tuvieron la poca delicadeza de cometer. Ninguno de los dos deberían haber acabado en los once metros, pero con esta gente (los árbitros) hay que tener especial cuidado. Desde que el indudablemente asturiano cedió su puesto en el banquillo granota a El Pelao de Silla los partidos del Llevant tienen ese no-sé-qué-qué-sé-yo que impide el cero a cero, sea cual sea la situación. Manías de PacoLo, apuntan algunos. La lista de partidos que tenían toda la pinta de terminar sin goles pero que al final se liaron es como el hueco que Coke deja a la espalda: no tiene fin. Los dos penaltitos fueron un aviso. El ataque creciente del Valladolid era otro.
Porque la primera razón que explica la ausencia de goles en el José Zorrilla anoche es que Ünal y Guardiola tenían que finiquitar las jugadas castellanas, un desastre cara a puerta los dos. El segundo motivo fue que Masip desvió a córner un derechazo de Campaña en el 90 que botó a un palmo de la línea de gol. El tercer porqué se llama Aitor: tras una parada suya, Aitor arrolló a Sergi Guardiola dentro del área. El señor colegiado señaló penalti, después fuera de juego y luego intervino el VAR. Está bien que el gremio arbitral con el que este país ha sido agraciado se salté el absurdo protocolo y se centre en emplear el VAR para de verdad ahogar las decisiones erróneas, ¿Pero tiene que ser con una jugada en contra del Levante? Penalti y con el tiempo ya cumplido. Me dicen de ganar un punto en Mestalla con un penalti en el último minuto, pero que luego lo perderíamos en Valladolid con un penalti en el último minuto, y yo te digo sí, sí, sí y mil veces sí. Pero Aitor lo paró, el cero a cero se mantuvo y ahora el Llevant está un poco más cerca de los chotos.

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