Si algo ha hecho el ya pasado mes de junio es poner en relieve a los jóvenes valores futbolísticos españoles y el campeonato europeo para menores de veintiún años solo ha sido el colofón final. La fase de promoción desde la Segunda División B a la Segunda División A ha acentuado especialmente la figura de los equipos filiales. Real Club Celta de Vigo "B", Fútbol Club Barcelona "B" y Valencia Mestalla Club de Fútbol acabaron la temporada regular en las cuatro primeras posiciones lo que le permitió clasificarse a la eliminatoria que da acceso a la división de plata del fútbol español donde las últimas dos escuadras han dado mucho de qué hablar. En el concreto caso del filial de la capital del Turia, la ciudad de Valencia ha experimentado un auténtico terremoto social por la posibilidad de que la temporada próxima el Mestalla se luciera por los estadios de toda la geografia española, los desplazamientos a Murcia o a Albacete son una buena prueba de este hecho. Por parte del segundo equipo culé diría que basta con apuntar que en la próxima campaña acompañará al Sevilla Atlético como segundo equipo filial en Segunda "A".
domingo, 2 de julio de 2017
lunes, 5 de junio de 2017
La moneda de Lorenzo
Es un hecho prácticamente innegable que la marcha del triple campeón del mundo (2010, 2012 y 2015) Jorge Lorenzo a Ducati ha levantado una gran expectación entorno a él y a su equipo, pero, principalmente, entorno a él. El piloto mallorquín se situó bajo el foco del campeonato mundial de Moto GP después de desembarazarse de Yamaha y probar suerte en la histórica marca italiana. Desde el inicio, ha sido objeto de análisis y se postulaba como uno de los alicientes de este año. Si bien es cierto, que el inicio de la temporada, en su globalidad, ha resultado un poco decepcionante, no ha cumplido con las expectativas y el Gran Premio de Italia, con la victoria de su compañero Andrea Dovizioso, ha subrayado un momento crítico en la tendencia del campeón español.
martes, 21 de marzo de 2017
La dignidad
Petar Vasiljević, ahora entrenador del Club Atlético Osasuna y anteriormente director deportivo de la misma entidad, tras caer derrotado dos cero ante el Betis, dijo "Pasan los partido y no ganamos. [...] Intentar jugar, intentar competir y no bajar los brazos, eso es lo que queda" y esto no creo que sea tanto una sentencia alarmista pesimista, sino más bien una representación verbal del momento en el que la cruel realidad vapulea sin piedad. Osasuna ocupa la última posición desde casi los albores de la temporada, y esta angustiosa circunstancia no solo se dilata en el ámbito temporal sino, también, sobretodo, en el concepto espacial. La distancia entre la salvación y el cuadro pamplonica es kilométrica, en términos más precisos, el farolillo rojo necesita recuperar quince puntos al Leganés, actual último equipo que se sostiene en tierra firme, y solo quedan treinta por disputar. Tanto las matemáticas como el espejo del alma de Petar hablan de una situación complejísima.
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