La imagen es paradisiáca: en una playa de fina y clara arena; a la orilla de una isla con vistas al Atlántico. El mar es tan azul turquesa que parece hecho en Paint. También hay un par de palmeras un poco más allá, justo antes de que la isla dejé sus tonos claros para proporcionar una agradable sombra; yo tengo una de esas hojas de palmera en mi mano. Hace calor y tengo ganas de adentrame en ese bosque a pesar de la segura presencia de arañas, toros bravos y otro animales de campo. El sudor comienza a brotarme, pero es casi placentero. El milenario roce de piedras, unas con las otras, ha dado lugar a una arena tan pálida que parece que no le haya dado el sol; a Bardhi tampoco. Tiene cuarenta años y hace dos colgó las botas tras un intranscendente pero vibrante partido ante el Éibar en la última jornada de liga. Seguimos con Paco López, por supuesto; Mendilibar también se resiste a dejar el fútbol; los dos lucen el aspecto de David Vidal y Anquela (a PacoLo le ha crecido el pelo). Antes, Bardhi nos dejó; nos dejó veinticinco millones de euros que fue los que pagó el Brighton & Hove por sus labores centrocampistas. Metió un par de chichos de falta directa y volvió cuando pudimos pagar su ficha. No ha crecido mucho, pero tiene esa piernacas de esprínter del Tour de Francia. Yo, a su izquierda, agitó suavemente la hoja de palmera como si fuese un abanico. Las gafas opacas de Bardhi reflejan la puesta de sol mientras sonríe. Pero yo no sé si es por el vientecillo o porque aún reverberan los ecos de la voz de Carlos Ayats que narra su zurdazo seco, raso y casi sin fuerza en Gerona. Yo también lo oigo.
Y así es como pensé en agradecerle el gol de la temporada en que Bardhi nos dio la salvación al propio Bardhi. En cosas como estas piensa el CEO de este sucedáneo de portal web mientras veía como Coke parecía querer arrancarle la camiseta al macedonio de cara de no haber roto un plato (que no una cintura). Porque toco acabó muy bonito y el lunes todos nos pusimos la camiseta de Levante, pero el domingo sentimos el peso de la matemáticas muy fuerte. El del yunque también.
En el tiempo que has tardado en llegar hasta este punto: el partido había empezado, Toño se había lesionado y ya lo habían hasta cambiado. Olía a metal refinado en Montilivi, era el señor y griega el que asomaba. Pero solo el tiempo nos ha proporcionado el cuidado de apreciar que la Mare Deu dels Desamparats, en la tarde en la que sacaron de procesión, era la que intercedía en todo cuanto podía. Si el yunque le hacía perder a Rober dos balones en la frontal del área, era ella quien ayudaba a Aitor. Si el yunque eliminaba a Toño era la Verge quien ponía PedroLo. Si el yunque decidía que un granota tenía que también retirarse lesionado la nostra Mare Deu señalaba Rober (el yunque se ha pasado con cinco meses).
El próximo 23 de diciembre el Recreativo de Huelva cumplirá 130 años y, desde ese momento en el que los mineros ingleses destinados a Riotinto instaron a los andaluces a practicar el fútbol, no ha habido entrenador que encuentre antídoto a la jugada que estuvo a punto de descendernos a Segunda. Antes, Campaña vio la pelota pasar delante suya pero no metió la pierna; Morales, que no ha ido con fe a ninguna pelota en su vida, tampoco fue a esa. Aitor repelió el disparo de Lozano y la pelota le llegó a Cristian Ricardo, ex-granota, que celebró el tanto que pudo dejar a su equipo en primera; del Cerro Grande lo celebró junto a él. El Ciutat, en la jornada diez, pidió perdón.
Veinte segundos habían pasado desde que sacamos de centro cuando el pesetero y Coke ya estaban en el suelo porque el Girona, cual jugador del FIFA que prevé que saque de centro está chetao, trató de parar el juego como fuese. Con solo un pulmón y la bombona de oxígeno a cuestas, con la pierna zurda escayolada y dándole bien fuerte a las ruedas de su silla de ruedas Pedro López avanzó por la de banda, en que el bien pudo ser su último gran servicio al club. No habla muy bien de los extremos y los laterales de los últimos años granotas, pero Pedro López es el mejor centrador que jamás he visto con el clásico jersey de les barres blaugranes. Me hubiese gustado ser delantero para recibir un centro suyo. El yunque decidió que quien remataría sería Morales, pero la Mare de Deu le transfirió al Comandante la frente de Santillana. El gol se lo dieron a Morales porque fue el último que tocó la pelota.
Koke Vegas, en el viaje de vuelta relató: «cuando ví que la pelota iba hacia Morales: no tenía ninguna fe». Morales sabía de lo que Koke hablaba. El Comandante, débil en el cuerpo a cuerpo, regularmente torpón con la pelota en los pies, impreciso en el desplazamientos en largo: ya sean disparos o centros y falto de fe en cualquier escenario del juego. Puso el centro del voleón de Chema y ha anotado de cabeza el gol más importante de la temporada. Del resto de su partido, mejor no hablar; dejémoslo en alto.
El menudito de Macedonia, pero repletó de fe, con el diez de estilista a la espalda peleó una pelota que solo creyó él. Campaña se apoyó en Mayoral, mediapunta de muy larga proyección, y cedió el esférico dentro del área de gol a Bardhi. Su disparo, seco, raso y casi sin fuerza, nacido de su pierna mala acabó entrando irremediablemente. Por cojones.
O eso es todo lo que me contó Bardhi mientras le abanicaba.
martes, 14 de mayo de 2019
domingo, 28 de abril de 2019
Parlem de sensacions
Este sucedáneo de portal web tiene el honor de poder proclamar, bajo la atenta mirada de la más fiel de la verdades, que nunca vio el descenso como algo probable con la única salvedad del tímido brote que soliviantó el equipo que jugó en Mestalla. La de anoche parecía ser la histórica noche en la que el Barsa no pudo ganar la liga. Pero nos faltó esa suerte que nos viene esquivando desde el Wanda y que vino a visitarnos contra Real Valladolid y Real Sociedad; ayer necesitábamos mucha. Sin embargo, la sensació tras noranta minuts meteòrics es que el Llevant te la permanència certificada. Agoreros que vaticinaron el descenso desde la pérdida de Campaña en Cornellà ahora seguramente hablen de Europa «si hubieses cesado a Paco y hubiesen puesto a Vurquevic antes». Yo me siento ya cien por cien en Primera desde el tercer gol de Morales contra el Betis, el que nos anularon, y el partido contra Barça solo ha conseguido reafirmarme en mi postura: «¿Cómo vamos a descender con estos veinte caballeros, y un pesetero miserable, defendiendo nuestro escudo?». La respuesta, por el contrario, es muy fácil: «Palmando contra Rayo y Girona». Afortunadamente lo nostre entrenaor, que se ha visto todos los partidos del Levante en el Camp Nou, está tan preocupado en ganar que ni piensa en perder.
Hace dos años en mi casa se llevó a estudio ciertos aspectos que a la televisión conciernen: en un lado de la balanza contábamos con el tenis, el baloncesto, el Seis Naciones, la Fórmula 1, el Snooker, los Saltos de Esquí, el Ciclismo y la extinta MotoGP; y al otro lado teníamos la Champions un miércoles por la noche, a Luis Suárez protestar cada domingo a las 20:45h y gozar de la posibilidad de ver de cero a cuatro partidos del Levante por año. La decisión fue fácil y, además, mucho más barata. Por eso ayer oí el partido en la radio i hui hem de parlar de sensacions. Agradezco a Carlos Ayats esta entrada.
Lo primero que recuerdo en un casi-gol de Luis Suárez nada más empezar; supo responder Aitor. No recuerdo tampoco ni un solo minuto con el balón en nuestros pies. Se agradecían los saques de puerta en la primera parte parte. A Coutinho lo nombraron muchos veces y a Aitor, en concreto, cinco; una por cada parada. Al filo del descanso, no se sabe muy bien si el larguero o Aitor evitó el gol de falta de Felipe, que el año pasado ya nos hizo un hat-trick. Recuerdo también que Vezo estuvo a punto de liarla y que una pérdida de la nueva cabra casi se convierte en un gol en nuestra contra. También recuerdo mucho la secuencia: «Mayoral, falta sobre Mayoral».
El descanso fue tranquilo principalmente porque no había peligro inminente de gol. En la banda, para entrar a jugar la segunda parte, esperaban los dos genios de cada equipo; y ese hubiese sido cierto y junto a Messi hubiera estado Campaña. Pero no, estaba Morales, que bien oído no hizo mal partido. Algo cambió en la segunda parte y quizás sea porque entró el número once. Sin embargo, el Levante estaba sentenciado cuando Ayats, entorno a la hora de juego, dijo: «Rebote dentro del área del Levante...» res a fer, además le cayó a Messi.
Habíamos tardado dos años en llegar al minuto sesenta, pero los minutos del sesenta en adelante se consumieron en un suspiro. Corrupción, en la Federación; que adelanta el marcador para que el Barsa gane la liga. Paco quitó al psicópata porque asustaba más Messi y metió Bardhi, creo que, antes de sacar de centro. Mayoral se quedó a que el pecho de Ter Esteguen no estuviesen en ese sitio de empatar diez segundos después. La Mare de Déu dels Desamparats nos brindó un uno contra uno, pero el yunque decidió que fuese Morales quien tuviese que definir. Rochina intentó un gol olímpico ya en el último tramo. Lenglet y Piqué rebañaron de la cabeza de Roger y Mayoral dos goles cantados. Y juraría que una ocasión tuvo Roger.
Sin embargo, si queríamos realmente empatar, el minuto sesenta y siete no era el momento para hacerlo; tampoco el ochenta y dos. Imaginen que Morales convierte el mano a mano o que Rochina cuela el gol desde el banderín, aquello termina cinco a uno, lo menos. Llegó entonces el minuto ochenta y nueve, un buen momento para hacer gol aunque no era del todo bueno... os puedo prometer que creí que el balón había entrado cuando Carlos alargó la i de «Bardhiiiii» un poco más de lo habitual: «¡Al palooo!». «La mare que va, el pare que ve i el xiquet que se passeja dos vegaes. La puta mare, al palo, ché, al palo» (intervención cortesía de mi padre mientras se terminaba el quinto cigarro, de la segunda parte).
Y el partido terminó con Campaña acudiendo el cuarto de círculo y por mucho que tratase de gafarlo: «Va al primer palo». Ocurrió lo que todos pensábamos, pero no lo que imaginábamos.
Paco López en rueda de prensa transmitió con esa tranquilidad que le dispensaba el haber visto todos los partidos del equipo al que entrena: «Diría que nunca hemos estado tan cerca de puntuar en el Camp Nou». Y, allí, como en todas partes la hemos visto de todos los colores. Atrás y lejos queda la eliminatoria de Copa con Manolo Preciado y el gol de Eto'o en el ochenta y seis en liga; el mismo Eto'o nos hizo caer por la mínima, dos años después, en el típico rebote tonto que toda la vida hemos encajado y que el partido de ayer demuestra que todavía no existe antídoto, en la tarde en la que mi tío pirateó Canal+ para que pudiésemos ver el partido. Más reciente, Juanlu sigue protestando el penalti de Abidal; la defensa de JIM y Keylor Navas se quedaron a ocho minutos o a un gol mal anulado a Agua fresca de empatar; con Caparrós nos quedamos con la miel en los labios y a siete goles de empatar. Pero nunca habíamos tenido un palo en el ochenta y nueve.
Hace dos años en mi casa se llevó a estudio ciertos aspectos que a la televisión conciernen: en un lado de la balanza contábamos con el tenis, el baloncesto, el Seis Naciones, la Fórmula 1, el Snooker, los Saltos de Esquí, el Ciclismo y la extinta MotoGP; y al otro lado teníamos la Champions un miércoles por la noche, a Luis Suárez protestar cada domingo a las 20:45h y gozar de la posibilidad de ver de cero a cuatro partidos del Levante por año. La decisión fue fácil y, además, mucho más barata. Por eso ayer oí el partido en la radio i hui hem de parlar de sensacions. Agradezco a Carlos Ayats esta entrada.
Lo primero que recuerdo en un casi-gol de Luis Suárez nada más empezar; supo responder Aitor. No recuerdo tampoco ni un solo minuto con el balón en nuestros pies. Se agradecían los saques de puerta en la primera parte parte. A Coutinho lo nombraron muchos veces y a Aitor, en concreto, cinco; una por cada parada. Al filo del descanso, no se sabe muy bien si el larguero o Aitor evitó el gol de falta de Felipe, que el año pasado ya nos hizo un hat-trick. Recuerdo también que Vezo estuvo a punto de liarla y que una pérdida de la nueva cabra casi se convierte en un gol en nuestra contra. También recuerdo mucho la secuencia: «Mayoral, falta sobre Mayoral».
El descanso fue tranquilo principalmente porque no había peligro inminente de gol. En la banda, para entrar a jugar la segunda parte, esperaban los dos genios de cada equipo; y ese hubiese sido cierto y junto a Messi hubiera estado Campaña. Pero no, estaba Morales, que bien oído no hizo mal partido. Algo cambió en la segunda parte y quizás sea porque entró el número once. Sin embargo, el Levante estaba sentenciado cuando Ayats, entorno a la hora de juego, dijo: «Rebote dentro del área del Levante...» res a fer, además le cayó a Messi.
Habíamos tardado dos años en llegar al minuto sesenta, pero los minutos del sesenta en adelante se consumieron en un suspiro. Corrupción, en la Federación; que adelanta el marcador para que el Barsa gane la liga. Paco quitó al psicópata porque asustaba más Messi y metió Bardhi, creo que, antes de sacar de centro. Mayoral se quedó a que el pecho de Ter Esteguen no estuviesen en ese sitio de empatar diez segundos después. La Mare de Déu dels Desamparats nos brindó un uno contra uno, pero el yunque decidió que fuese Morales quien tuviese que definir. Rochina intentó un gol olímpico ya en el último tramo. Lenglet y Piqué rebañaron de la cabeza de Roger y Mayoral dos goles cantados. Y juraría que una ocasión tuvo Roger.
Sin embargo, si queríamos realmente empatar, el minuto sesenta y siete no era el momento para hacerlo; tampoco el ochenta y dos. Imaginen que Morales convierte el mano a mano o que Rochina cuela el gol desde el banderín, aquello termina cinco a uno, lo menos. Llegó entonces el minuto ochenta y nueve, un buen momento para hacer gol aunque no era del todo bueno... os puedo prometer que creí que el balón había entrado cuando Carlos alargó la i de «Bardhiiiii» un poco más de lo habitual: «¡Al palooo!». «La mare que va, el pare que ve i el xiquet que se passeja dos vegaes. La puta mare, al palo, ché, al palo» (intervención cortesía de mi padre mientras se terminaba el quinto cigarro, de la segunda parte).
Y el partido terminó con Campaña acudiendo el cuarto de círculo y por mucho que tratase de gafarlo: «Va al primer palo». Ocurrió lo que todos pensábamos, pero no lo que imaginábamos.
Paco López en rueda de prensa transmitió con esa tranquilidad que le dispensaba el haber visto todos los partidos del equipo al que entrena: «Diría que nunca hemos estado tan cerca de puntuar en el Camp Nou». Y, allí, como en todas partes la hemos visto de todos los colores. Atrás y lejos queda la eliminatoria de Copa con Manolo Preciado y el gol de Eto'o en el ochenta y seis en liga; el mismo Eto'o nos hizo caer por la mínima, dos años después, en el típico rebote tonto que toda la vida hemos encajado y que el partido de ayer demuestra que todavía no existe antídoto, en la tarde en la que mi tío pirateó Canal+ para que pudiésemos ver el partido. Más reciente, Juanlu sigue protestando el penalti de Abidal; la defensa de JIM y Keylor Navas se quedaron a ocho minutos o a un gol mal anulado a Agua fresca de empatar; con Caparrós nos quedamos con la miel en los labios y a siete goles de empatar. Pero nunca habíamos tenido un palo en el ochenta y nueve.
jueves, 25 de abril de 2019
La historia de un soso cuatro a cero.
Anoche, en el Ciutat, pudimos ver el peor partido de la temporada; y va y lo ganamos cuatro a cero. El segundo peor, en la ida en el Benito Villamarín, al menos tuvo algo de sufrimiento. Que no nos quepa ninguna duda: que nuestros dos peores partidos del año hayan sido contra el Betis, no es nuestra culpa. Los pupilos de Quique Setién llegaron al Ciutat con el ánimo por los suelos, pero espoleados por una afición a quienes bien pueden considerársele: los chotos del sur. La cuarta masa social de la piel de toro que es nuestro país, está bien nutrida de gentes impacientes que creen que silbando, presionando y cambiando de entrenador a cada derrota se solucionan las cosas. Nosotros, desde que llenamos el campo, gozamos de este tipo de gente que por casi nos hace ir dos a cero al descanso contra el Espanyol; el Atleti no pierde; y en el Camp Nou y en el Bernabéu son todos chinos. Su juego horizontal, pausado y analítico era justo lo que necisitaban los verdiblanco para salir del agujero en que lo han metido.
Estos impacientes que desde hace poco habitan en nuestras gradas, en muchos casos con el pase del Valencia en la cartera, anoche tuvieron poco de que quejarse; pero estoy seguro que alguno se iría mosqueado, creyendo demostrar amor por los colores, por los cinco millones que Tito tiró con Duamena. El delantero africano fue, junto con el VAR, lo mejor del partido.
Porque de Vuchevich nadie pudo decir nada malo de él. No estuve muy atento al partido porque cada vez que el Betis cogía la pelota me distraía; pero el boquete táctico con cara de psicópata ayer dio el primer paso para hacerse un hueco en este mundo de dos porterías y cuatro banderines: pasar desapercibido. Así, Nacho, el del Madrid, está ganando mucho más dinero del que tú y yo vamos a ver en toda nuestra vida. Ayer el diecisiete, al que no le sentaría mal la máscara de Anibal Lecter, fue aplaudido hasta por quien decía que Sasa Lukic era un cojo y Roger no valía para primera.
El Levante de los últimos tiempos solo un poco de viento a favor para meter cuatro goles por partido; y anoche tuvimos esa pizca de suerte que nos hubiese hecho ganar/empatar contra Real Madrid, Leganés, Atlético de Madrid, Rayo, Girona, Villarreal, Huesca, Éibar, Athletic Club, Getafe y Espanyol (en Anoeta nos ayudó la suerte).
Vezo y Róber parecen ser, en este momento, dos buenos centrales sobre los que dejar el equipo. Bardhi le lio la manta montenegrina en la cabeza y sumó un nuevo partido en el que pasó desapercibido: suficiente. Campaña volvió a ser el de siempre, esta vez, con las más intimidatorias facciones del equipo tras de sí. Lo de Mayoral empieza a oler a cláusula de minutos para que se quede el año que viene. Morales se dejó de tonterías y corrió con el balón en los pies. Y lo del miserable pesetero ya se nos está pasando, ¿no?
Espero que el yunque ya se haya quedado saciado con lo de este temporada, y si le queda algo, que arroje su ira sobre nosotros en el siguiente partido en el que si el Barça gana será campeón de liga.
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