Páginas

sábado, 4 de febrero de 2017

El último secuestro chino

Al cierre del mercado de fichajes invernal, el fútbol chino y sus atractivos billetes imantaron a uno de los jugadores que esta temporada ocupaban un especial lugar bajo la lupa de la liga española. Alexandre Pato llegó a Villarreal armando un gran revuelo, pronto, casi sin jugar se perfiló como uno de los pilares del submarino amarillo en el curso 2016-17. Pero predecir sin a penas manejar información conlleva un serio peligro. A pesar de meter su primer gol en su primer partido oficial, la fase previa de la Champions, y así cuajar una primera impresión inmejorable, el quinto equipo español no pudo entrar en la máxima competición, en parte por el rendimiento del conjunto groguet, en parte por la súbita marcha de Marcelino, pero ese es otro tema. Aún sin poder jugar la Champions League el jugador brasileño configuraba uno de los grandes alicientes en el mundo del fútbol.

El joven jugador, casi adolescente, que deslumbró en Brasil con el Corinthians, voló a Europa, en concreto, al AC Milán, donde se convirtió en una de las perlas de fútbol mundial. En el FIFA 09 tenia un 89 de media y por aquel tiempo cualquiera que moviera los jockstick del mando de la Play Station 3 hacía lo posible y lo imposible para tener a Alexandre Pato en la media punta de su equipo en el modo carrera. No obstante, en el mundo real Pato fue maltratado por las lesiones aún así los equipos de media Europa se lo rifaban. Con pena y gloria en grandes dosis y a partes iguales volvió a Brasil y el verano pasado, tras una pequeña aventura en el Chelsea, el Villarreal lo rescató con la intención de que Pato retornar a su mejor estado de forma. Un acuerdo que beneficiaba a amabas partes: al Villarreal por disponer de un jugador de clase mundial, y a Pato por volver a jugar en un equipo que le permitía aspirar a casi todo.

El dulce debut que protagonizó Alexandre Pato en el Madrigal (en aquel momento, hace seis meses, se llamaba Madrigal) no le sirvió para reflejar esas prestaciones en las primeras jornadas de la Liga Santander, lejos de ello, se vio relegado a la suplencia en un momento de la temporada. Pero el brasileño se reveló y a través de un partido excelso contra el Real Sporting en Gijón, dónde dominó él solito el partido en todos sus variados aspectos, Alexandre Pato comenzó a dibujar pinceladas de la estrella que fue. La segunda vuelta sería crucial para determinar si realmente los años no habían pasado factura en su clase.

Pero la segunda vuelta en la liga española de este jugador será para siempre una eterna incógnita, pues China ha mediado en el camino que unía a Pato y al Villarreal. El Tiajin Quanjian, equipo que dirige Fabio Cannavaro, ha presentado una suculenta oferta que Pato no ha rechazado. Él, junto a jugadores como Luis Fabiano o Axel Witsel tratarán de conservar el liderato de la prestigiosa Liga China. No soy contrario a que los que equipos de fútbol del gigante asiático propongan ofertas millonarias, no creo que ellos estén destrozando el fútbol y tampoco creo que lo hagan los jugadores que aceptan las ofertas. Tampoco es que esté muy a favor de que hayan futbolistas que renuncien a ganar mucho dinero por ganar un poquito más en la otra parte del planeta. Pero entiendo que exista quién, en el ocaso de su carrera deportiva, vea la oferta de su vida y la acepte para facilitarse la existencia cuando ya no tenga edad para correr detrás del balón. También comprendo que haya quién no vea sus expectativas realizadas, deambulando de un lado a otro sin lograr la consolidación, y que se vaya a la liga china para por lo menos, si no va conseguir la titularidad en un grande de Europa, que, aproveché sus cualidades, y aumente su riqueza (La mayoría obraría de igual forma). Pero lo que no logró entender es que gente que realmente tiene posibilidades y que está completando buenas actuaciones, renuncie al sueño de su vida (convertirse en un gran futbolista) a cambio de tornarse asquerosamente rico. O quizás los sueños de estos no tengan nada que ver con el fútbol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario