¿No sé si estáis conmigo?: la vuelta a casa de ayer fue realmente placentera; no como los minutos posteriores al partido del pasado viernes en el que costaba asumir la repetición del penalti de Morales y que Morales tirase un penalti. Al acabar los 5.400 segundos cualquier granota pudo reflexionar aliviado que de seguir así sacaríamos muchos puntos esta temporada, ese y no otro fue el principal motivo de mis desvelos hace siete días. Los resultadistas, que han sido capaces de resumir estas dos victorias en seis puntos, sin embargo, vivirán su momento hoy domingo, al filo de la media noche, cuando pongan el teletexto y vean al Levante momentáneamente clasificado para Europa. Aquellos que disfrutaron más silbando al equipo que aplaudiendo a Maradona con las botas de Rochina, esta tarde se preguntaran quien es esa gente tan ruidosa detrás de la portería de Mestalla; ah, no, espera...
Y eso que lo que acabó bien, no empezó muy allá; los futuros testigo de una victoria balear, siguen manteniendo en el recuerdo, con los ojos vidriosos embriagados de emoción, los lamentables minutos en los que el Llevant fue pitado contra el Villarreal; estos hombres henchidos de valencianismo volvieron a la carga aunque por fortuna todo acabó en un ridículo murmullo. Fuentes cercanas a este sucedáneo de portal web informan que esta tarde a la otra parte de Primado Reig volverán a intentarlo. El Valladolid había absorbido el instinto de la más famosa película de Spielberg y rodaban dando vueltas la meta de Aitor. Los designios del balompié mandaron la pelota fuera de banda justo a la altura de los banquillos y Paco López empezó a ponerle la oreja de plástico a Rochina porque no estaba bien situado, no obstante, la reprimenda fue ostensible a todo aquel que quisiese oír, hijos de cabras incluidos; a partir de ese momento el partido cambió.
El Levante, después de dos jornadas desaboridas, volvió a ese ataque sin contemplaciones que tan buenos momentos de fútbol nos ha regalado. Paco López, mientras le echaba la bronca a zurdo interior de Sagunto, se conoce que amenazó con el banquillo al primero que diera un pase en horizontal. Por las bandas contábamos con dos puñales cortersía de las nuevas incorporaciones, de Tito, Miramón y Clerc y el resto de jugones y Vuckevic ya se encargaban de inclinar el campo, perfectamente cortado por Raimon y su equipo, hacia la portería defendida por Masip. Sin embargo, a los cañoneros atrincherados en los flancos les faltó una pizca de precisión para que sus centros se convirtiesen en asistencias; y a Roger y a Mayoral les faltó el toque de oportunismo y saber estar que cualquier delantero considera deber tener.
Rochina, sobre el minuto cuarenta de partido empezó a deshacerse de rivales como si el fuera una bola y los blanquivioletas bolos; el pase a Morales fue preciso y si el Comandante hubiese tenido a bien, definitorio; la pelota le cayó a Mayoral tras un buen pase de José Luis y el de Parla intentó hacer la que Raúl le hizo a Cañete en la final de París, solo que existía una pequeña diferencia: Raúl estaba en el borde del área grande y Mayoral estaba en el borde del área pequeña. La jugada acabó en el lateral exterior de la red.
Morales, pobrecito, ayer volvió a no tener la tarde. A sus regates erráticos, a su carrera torpe y lenta y a sus buenos pases (Morales, un toque) se le sumó que la única jugada que hizo de provecho fuese anulada por fuera de juego previo. El once granota llegó antes a la pelota que el oscuro hombre del Valladolid, que cometió penalti, pero al inicio de la jugada Borja Mayoral recibió la pelota de Roger en fuera de juego. La infracción se vio desde la grada en directo, pero el gremio arbitral con el que este país amante del fútbol ha sido agraciado no lo tenía tan claro. Un señor en grada ante la indecisión bajó al baño, meó, se lavó las manos, se secó las manos, hizo cola en el bar, se pidió un blanco y negro y un refresco de Cola (CocaCola aún no me ha pagado para que le haga publicidad), contó las monedas, contó el cambio, subió las escaleras, buscó su sitio, se comió el bocata, se bebió el refresco de Cola y contestó a los whatsapps de la parienta, a los pocos segundos se señaló un fuera de juego cristalino. Sergi Guardiola, minutos después, anotó en fuera de juego también; esta vez la respuesta del VAR fue, para esa gente, rápida y eficiente; lo que no ha transcendido, pero sí ha sabido Grada Central Alta es que la decisión fue veloz porque los ineptos de la sala del VAR estaban en el párquin del estadio fumándose un cigarro a causa del estrés que había supuesto arbitrar correctamente una jugada (la del penalti a Morales), entonces los del césped hubieron de improvisar a su ritmo y acertaron, de milagro.
La segunda parte fue más de lo mismo pues el grito de Paco López en aquel saque banda seguía surtiendo efecto, pero todos estaban más cansados en el Valladolid solo corrían hacia atrás y el Levante prefería pasarse la pelota a tirar un desmarque. Hacía el final del partido el hostigamiento granota empezó a cesar lentamente y justo cuando aquello empezó a pintarse en blanco y purpura, la buena combinación en banda entre Bardhi y Campaña terminó con un remate de Sergio León al fondo de la red, desvió mediante. El Valladolid soltó los perros en ataque, quizás demasiado tarde, cuando el uno a cero se concretó; y en uno de esos vaivenes de los visitantes, Bardhi y Miramón hicieron un roto en banda diestra y Morales terminó metiéndola por fin, justo después de que hiciese que a Masip se le juntasen en una muy específica parte de su cuerpo tres pelotas durante un breve y dolorosísimo instante.
domingo, 1 de septiembre de 2019
domingo, 18 de agosto de 2019
Joselu tiene cara de choto
Los minutos que pobremente se sucedieron hasta que se juntaron noventa fueron amargos y aburridos en una fresca tarde veraniega en Vitoria. Y eso que el Domingo se presentó interesante por mi casa cuando Morales formó parte de nuestros jugadores suplentes; el Pelao de Silla cercenó las bandas y fantaseó con hacer diabluras con el rombo y digo yo que sus motivos tendría para echar abajo la barraca del Alavés. Sin que pasase gran cosa, llegamos al cuadragésimo cuarto minuto; Bardhi recortó y fusiló el marco babazorro Sergio León la sigue pidiendo y la parada de Fernando Pacheco seguro que aparecerá en los highlights que tanto le gustan a A.J. Morales. Antes, dos tímidas aproximaciones, ambas progonizadas por Sergio León: una vaselina desde tres cuartos de campo y un tiro bloqueado dentro del área. El Alavés exigió a Aitor a no errar en atrapar sus mansos centros.
Ya con el cambio de porterías efectuado, Rubén Vezo cortó el pase que hubiese convertido a Aleix Vidal en asistente y a Joselu en goleador. El fútbol le concedió una segunda opción a sendos, y esta vez no fallaron. Cero a uno, gol de Joselu; por mucho que Maripán pareciese discutir con su compañero delantero la autoría del gol. El Alavés, en ese instante, dejó de agrupar méritos para aparecer en los highlights, pero lamentablemente el Levante no hizo mucho más.
Sergio Postigo le metió un pase en largo al otro Sergio del equipo, y que se apellida como una provincia de Castilla y León, para que se buscase la vida y metiese gol; solo le faltó una pizca de fuerza a su incisivo golpeo. Fernando Pacheco respondió a ocho minutos del final a un soberbio testarazo de Rubén Vezo, el rebote cayó en Roger pero sus remate destinado a empatar el partido rozó en un defensa y se marchó lejos de las redes.
Maripán cometió dos penalties que el VAR no quiso ver, sin embargo tampoco se lo pusimos fácil a los jueces porque fuimos buenos y no montamos el pollo. Nosotros jugamos mal, el Alavés jugó peor; nosotros tuvimos tres pobres ocasiones de gol y el Alavés solo una. El fútbol no fue justo, pero no vamos a percatarnos ahora que la justicia en el fútbol es un poco rara.
Ya con el cambio de porterías efectuado, Rubén Vezo cortó el pase que hubiese convertido a Aleix Vidal en asistente y a Joselu en goleador. El fútbol le concedió una segunda opción a sendos, y esta vez no fallaron. Cero a uno, gol de Joselu; por mucho que Maripán pareciese discutir con su compañero delantero la autoría del gol. El Alavés, en ese instante, dejó de agrupar méritos para aparecer en los highlights, pero lamentablemente el Levante no hizo mucho más.
Sergio Postigo le metió un pase en largo al otro Sergio del equipo, y que se apellida como una provincia de Castilla y León, para que se buscase la vida y metiese gol; solo le faltó una pizca de fuerza a su incisivo golpeo. Fernando Pacheco respondió a ocho minutos del final a un soberbio testarazo de Rubén Vezo, el rebote cayó en Roger pero sus remate destinado a empatar el partido rozó en un defensa y se marchó lejos de las redes.
Maripán cometió dos penalties que el VAR no quiso ver, sin embargo tampoco se lo pusimos fácil a los jueces porque fuimos buenos y no montamos el pollo. Nosotros jugamos mal, el Alavés jugó peor; nosotros tuvimos tres pobres ocasiones de gol y el Alavés solo una. El fútbol no fue justo, pero no vamos a percatarnos ahora que la justicia en el fútbol es un poco rara.
domingo, 4 de agosto de 2019
Se n'anem de vacances
Lewis Hamilton ya ha subido el insta-stories #blessed #TeamLH #BestFans con la canción de Calvin Harris. Lando Norris ya ha concertado con Fernando Alonso, a través de Carlos Sainz, una visita a Oviedo para beber leche directamente de la ubre. Y Nico Rosberg ya ha pedido cita en la peluquería porque su vida de reportero a pie de pista le causa mucho estrés y eso repercute en el estado de su rubia melena. La Fórmula 1 inicia sus vacaciones obligatorias (jajajaja) en las que nadie puede ir a trabajar (jajajajajajjajajaja), y volverá dentro de un mes en Spa-Francorchamps, y mientras tanto, ¿quién piensa en nosotros? siempre nos quedará MotoGP y el fútbol.
Max Verstappen salía desde la pole y en la tarde de ayer todos nosotros aprovechamos para imaginarnos un final de temporada, por fin, realmente disputado. Aprovechamos la tarde de ayer, y la mañana de hoy, porque también sabíamos que Hamilton iba a ganar la carrera; no sé contempla un panorama distinto en el universo de la Fórmula 1 desde los tiempos del Frigodedo. En esta casa, ya se ha dicho alguna vez, no es que Max Verstappen no sea santo de nuestra devoción, es que directamente lo odiamos. Pero claro, ¿qué se prefiere? alputo Hamilton o ver a Verstappen feliz a cambio de un poco de emoción. Respuesta evidente. Y así es como de un día para otro pasas de celebrar cada hachazo que Leclerc le metía a de los morritos a cruzar los dedos porque a Hamilton se le reviente el motor como en Malasia y Maximiliano gane la carrera. El verano, ahora, se nos ha quedado desapacible; pero, oye, que nos quiten la sesenta y siete vueltas de persecución.
El mundo entero de la Fórmula 1 cruzaba los dedos para que la salida de MaxMad no fuese tan desastrosa como las de sus dos últimas victorias; todos, absolutamente todos, hasta Hamilton que el viernes pidió que los RedBull, es decir, Verstappen estuviese cerca de él el domingo. Hasta Hamilton se aburre de ganar. Y lo consiguió, Verstappen salió como el común de los mortales y, después de frenar en paralelo a las balas plateados traccionó en primera posición a la salida de la primera curva del Gran Premio; pero fue justo en ese momento cuando se empezó a fraguar el segundo puesto del neerlandés. Ya lo hemos dejado caer antes, para ganar tiene que salir mal, ¿Es que nada ha aprendido de sus últimas carreras?
La Fórmula 1 dejo de ser ese correcalles sin control en el que se había convertido y volvió a ser la misma de la que todos nos enamoramos. Aburrida, repetitiva, predecible y con la golosina de un buen adelantamiento de vez en cuando. Antes de todo esto, Hamilton tocó el alerón delantero de su compañero de equipo en la tercera curva y Leclerc terminó por rematarlo metros después; parada en boxes y carrera comprometida. Gasly fue el que protagonizó la mala salida este fin de semana del equipo RedBull, hecho que Sainz, que està fet un home, aprovechó para ponerse sexto junto al adelantamiento que le propinó en la salida a Norris. La nula capacidad del alerón de Bottas para crear downforce lo puso quinto y el alargar la vida de sus blandos neumáticos hasta neutralizar el efecto de los compuestos medios de sus perseguidores le hizo mantener la posición de privilegio al frente de la clase media. A la salida de los boxes dejó a Gasly a raya las cuarenta vueltas que faltaban por completar. Ayer Russell clasificó decimosexto y hubo quien pidió un asiento en Mercedes para él; la semana pasada Kvyat era la solución para todos los problemas de RedBull tras hacer un podio; y mientras Carlos Sainz lleva haciendo quintos puestos desde abril, Antonio Lobato, Manu Franco y el otro siguen discutiendo con nadie por qué Fernando Alonso merecía el título de 2012.
Sobre Ricciardo y Bottas había caído el peso de animadores oficiales de la tarde. A Bottas le metían café por la oreja cuando le dijeron que podía ser sexto y a Ricciardo no hacía falta alterarlo porque el ya venía calentito de ayer. Por si faltaba poco, Magnussen emergía en su horizonte y Verstappen era primero. Romain Grosjean, compañero de equipo de Magnussen, ha dicho que le cae muy bien pero que es un vikingo en la pista; y tendrá razón, siempre y cuando, vikingo en la jerga de taxistas signifique: "Puto guarro". Ricciardo prefirió quedar décimoquinto, detrás de Magnussen, pero con todos los dientes puestos; y Bottas que apuntaba a la sexta plaza, no mojó ni la taza del váter y quedó octavo.
A Hamilton en mitad de persecución a Verstappen, y tras dos intentos fallidos, le llamaron por radio y le dijeron que si paraba en boxes y a salir marcaba una vuelta rápida iba a ganar laputa carrera otra vez. Hamilton confío fielmente en James Vowles, pero su vocación por el teatrillo no le permitió callarse la boca: "No sé si es una buena opción", "¿Voy a tener suficiente goma en las últimas vueltas?", "¿Aguantarán los frenos?"... Suerte que hoy solo hemos tenido al puto Hamilton en tres conversaciones por radio. Amazon Web Service pronosticó que Hamilton pasaría a Verstappen a falta de cuatro vueltas, y en la 67 de 70, el británico, aunque sombrío, piloto de Mercedes le metió una pasada sublime pero que dudo que aparezca en algún ranking de YouTube. Vettel hizo algo parecido con Leclerc y las últimas vueltas las pasó recortando las diferencias a marchas forzado, el ordenador de Amazon pronosticó que en la última vuelta pasaría el alemán al del principado y, Andrew Jassy director ejecutivo de AWS, vio, sentado sobre sus cojones, como Vettel pasaba a Leclerc en la vuelta 69 de 70. Creo que él sí se merece ser el Drive of the Day.
Max Verstappen salía desde la pole y en la tarde de ayer todos nosotros aprovechamos para imaginarnos un final de temporada, por fin, realmente disputado. Aprovechamos la tarde de ayer, y la mañana de hoy, porque también sabíamos que Hamilton iba a ganar la carrera; no sé contempla un panorama distinto en el universo de la Fórmula 1 desde los tiempos del Frigodedo. En esta casa, ya se ha dicho alguna vez, no es que Max Verstappen no sea santo de nuestra devoción, es que directamente lo odiamos. Pero claro, ¿qué se prefiere? al
El mundo entero de la Fórmula 1 cruzaba los dedos para que la salida de MaxMad no fuese tan desastrosa como las de sus dos últimas victorias; todos, absolutamente todos, hasta Hamilton que el viernes pidió que los RedBull, es decir, Verstappen estuviese cerca de él el domingo. Hasta Hamilton se aburre de ganar. Y lo consiguió, Verstappen salió como el común de los mortales y, después de frenar en paralelo a las balas plateados traccionó en primera posición a la salida de la primera curva del Gran Premio; pero fue justo en ese momento cuando se empezó a fraguar el segundo puesto del neerlandés. Ya lo hemos dejado caer antes, para ganar tiene que salir mal, ¿Es que nada ha aprendido de sus últimas carreras?
La Fórmula 1 dejo de ser ese correcalles sin control en el que se había convertido y volvió a ser la misma de la que todos nos enamoramos. Aburrida, repetitiva, predecible y con la golosina de un buen adelantamiento de vez en cuando. Antes de todo esto, Hamilton tocó el alerón delantero de su compañero de equipo en la tercera curva y Leclerc terminó por rematarlo metros después; parada en boxes y carrera comprometida. Gasly fue el que protagonizó la mala salida este fin de semana del equipo RedBull, hecho que Sainz, que està fet un home, aprovechó para ponerse sexto junto al adelantamiento que le propinó en la salida a Norris. La nula capacidad del alerón de Bottas para crear downforce lo puso quinto y el alargar la vida de sus blandos neumáticos hasta neutralizar el efecto de los compuestos medios de sus perseguidores le hizo mantener la posición de privilegio al frente de la clase media. A la salida de los boxes dejó a Gasly a raya las cuarenta vueltas que faltaban por completar. Ayer Russell clasificó decimosexto y hubo quien pidió un asiento en Mercedes para él; la semana pasada Kvyat era la solución para todos los problemas de RedBull tras hacer un podio; y mientras Carlos Sainz lleva haciendo quintos puestos desde abril, Antonio Lobato, Manu Franco y el otro siguen discutiendo con nadie por qué Fernando Alonso merecía el título de 2012.
Sobre Ricciardo y Bottas había caído el peso de animadores oficiales de la tarde. A Bottas le metían café por la oreja cuando le dijeron que podía ser sexto y a Ricciardo no hacía falta alterarlo porque el ya venía calentito de ayer. Por si faltaba poco, Magnussen emergía en su horizonte y Verstappen era primero. Romain Grosjean, compañero de equipo de Magnussen, ha dicho que le cae muy bien pero que es un vikingo en la pista; y tendrá razón, siempre y cuando, vikingo en la jerga de taxistas signifique: "Puto guarro". Ricciardo prefirió quedar décimoquinto, detrás de Magnussen, pero con todos los dientes puestos; y Bottas que apuntaba a la sexta plaza, no mojó ni la taza del váter y quedó octavo.
A Hamilton en mitad de persecución a Verstappen, y tras dos intentos fallidos, le llamaron por radio y le dijeron que si paraba en boxes y a salir marcaba una vuelta rápida iba a ganar la
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