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martes, 23 de junio de 2020

A perder que ya tocaba

Con los empates contra Valencia y Sevilla y la victoria meteórica contra el Espanyol ya nos habíamos venido arriba. Además, los tres meses sin ver una pelota de fútbol por la tele tal vez nos había permitido dejar de tener presente que el Levante pierde más que gana. Lo nuestro es más los primeros sesenta minutos que nos ha hecho sufrir el equipo hoy y no los últimos treinta que nos regaló el pasado sábado en Cornellà. El buen granota no solo tiene de mejor amiga a la señora Doña Derrota, sino que además encuentra puntos dulzones en su arrebatador sabor amargo.

Para el Atleti el partido empezó con un zapatazo desde dentro del área a los treinta segundos, como ocurrió en Madrid, para el Levante el partido empezó si eso en el sesenta y algo. Pero como todavía queda mucho para la entrada de Campaña al terreno de juego, vamos a centrarnos en lo que ocurrió con el doble pivotić de Vukcevic y Radoja sobre el terreno de juego. Los de PacoLo no salian de su propio campo, bien porque no podían o bien porque no querían. Toño y Coke, a cada lado de la defensa, tampoco ayudaban mucho a que los de les barres blaugranes viesen quién era el Oblak ese. Tal fue el vendaval ofensivo colchonero que su gol, en el temprano minuto 18, estuvo validado por sólidos argumentos futbolísticos exhibidos desde los primeros segundos hasta que Diego Costa encontró la red tras un escandaloso reverso de Llorente en el borde del área.

La hora inicial fue sufridora, pero cuando Rochina tocaba la pelota era un descanso para la vista; como ver a un aficionado visitante en las gradas de Mestalla. La croqueta en medio campo de el de El Puerto de Sagunto más un cambio de orientación disfrutón nos valió un córner como quien no quiere la cosa. No fue el único detalle que dejó el padre primerizo, sin embargo, no sirvió para levantar al equipo. Fruto del saque de esquina, Roger, en el segundo palo, a penas conectó de lleno con un balón muy poco sencillo. Pero nada, el sustillo del delantero valenciano solo fue el chorrito de aire fresquito que dura diez segundos en una bochornosa tarde de junio y el Atleti atrapó el partido para volver a hacer de las suyas: "pa qué meter el segundo, si con cero a uno tengo suficiente".

La pinta, tras el paso por los vestuarios, cambió entre poco y nada. Me niego a creer que todo lo que nos faltó fue porque Campaña empezó el partido desde el banquillo. Del mismo modo, que me niego a creer que todo lo que aportamos tras la entrada del 24 fue por su divina presencia. El Maestro saltó al terreno de juego a formar parte de un equipo descosido e indigno de la máxima categoría del fútbol español y devolvió ese ataque sin contemplaciones que tanto nos gusta practicar desde que El Pelao de Silla recibió la llamada de Tito camino de Elda. Pero, para empezar, Diego Costa hurgó en el poder que Don José ejercía sobre el esférico en las proximidades del área y primero Juan Feliz y luego el propio Diego Costa apuntó estuvieron de cerrar el partido a veinticinco minutos de la conclusión.

En otro orden de cosas pero bajo el régimen de Don José al volante del equipo, Giménez ejerció sobre Sergio León, dentro del área, una carga casi ilegal que si el árbitro hubiera tenido ganas de jarana se habría dirigido hacia los once metros. A.J. Morales, que entró al campo en el mismo momento que lo hizo Campaña, estuvo regular en algunas y mal en el resto; insuficiente de nuevo para un jugador de la enjundia de El Comandante. Bardhi rozó el gol con una volea desde el perfil zurdo y a Sergio León le pilló durmiendo un blando lanzamiento del propio Bardhi. Y como colofón, Borja Mayoral, que había sustituido a Sergio León, seguirá siendo del Levante el año que viene si perdona oportunidades como la que Toño le brindó a través de un buen centro, tras caño, desde el costado izquierdo. El amigo Toño es un desastre atrás, pero tiene veneno en campo rival; algo similar ocurría con Cucurella la temporada pasada: un tío con hondas lagunas en el aparatado defensivo, pero un incombustible en la faceta ofensiva, Mendilibar lo puso de extremo y el año pasado todo quisqui le mandó un whatsapp al agente del melenas. Paco, pon a Toño arriba.

Cero a uno en un partido que no merecimos ganar, por casi empatanos, pero que perdinos cono casi siempre.


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